Cuando Virgina Woolf dijo: “Hay una especie de tristeza que surge cuando se sabe demasiado, cuando se ve el mundo como realmente es” describió perfecto lo que significa crecer.
Escribir a mano no es una costumbre anticuada: es una forma de pensar con más claridad. Cuando escribes, sacas de tu cabeza ideas que estaban revueltas y las vuelves visibles. Eso obliga a tu cerebro a detenerse, elegir lo importante y poner orden donde antes había confusión. El teclado captura palabras. La mano ayuda a procesarlas. A veces no necesitas pensar más. Necesitas escribir lo que piensas para entenderlo mejor.
Uno no se recupera de la depresión y ansiedad o cualquier trastorno mental escuchando los consejos de la gente o viendo a ver que me dice la Inteligencia Artificial y mucho menos viendo videitos de Instagram y YouTube. Uno se recupera cuando por fin vence el miedo, el tabú y toma la decisión firme de buscar ayuda profesional, empezar a tomarse la medicación si es indicada e iniciando su proceso psicoterapéutico, ese es el camino para la recuperación, con profesionales que estudiaron años para saber como tratarlo. No con gurús qué hicieron cursitos y que lo que buscan es likes y seguidores manipulando y engañando a la gente sufriente sin ver el peligro tan grave que están induciendo. Un paciente con una salud mental deteriorada mal tratado puede terminar en tragedia, por favor, tengan mucho cuidado con eso.
Me dicen: "Te crees superior por tu ideología política", y si, cualquier persona que defienda derechos humanos siempre va a ser superior que una que defiende empresas privadas.