A medida que uno envejece, se da cuenta cada vez más de que la verdadera felicidad se compone de mañanas tranquilas, un entorno limpio, acostarse temprano, un hogar seguro y personas que no te agoten la energía...
La vida mejora cuando te da igual quedar como la mala o la loca. Nadie vuelve a traspasar tus límites y dejas de vivir pidiendo permiso y perdón. Eso es libertad.
Poco se habla de lo bonito que es tener a un hombre que huele a hogar, que no se te pierde los fines de semana, que su prioridad es trabajar, pasar tiempo contigo y que te elija por sobre todas las cosas.
Cuanto más viejo me hago, más me doy cuenta de que la felicidad consiste en mañanas tranquilas, un espacio limpio, noches tempranas, un hogar seguro y personas que no agoten mi energía.
Yo también soy la “ex” de una persona cuya familia me quiso mucho y yo a ellos. Sin embargo, a mí me enseñaron a respetar a la novia actual, sin hablar mal de ella o andar de metida creyéndome la “ex inolvidable”. Se llama respeto y amor propio