Asintió ante su pregunta, manteniéndose cabizbaja mientras permitía que la mujer pasara un brazo sobre ella. Se acurrucó un poco contra su cuerpo, aprovechando en parte a preservar el calor formado entre ambas junto al abrigo de la más alta mientras hablaban.
No le importaba romper su espacio vital con la contraria. De alguna forma le daba una seguridad y confianza que no había sentido con mucha gente en bastante tiempo, así que aceptó colarse bajo el abrigo con ella. Quiso consolarla y, gracias a que estos últimos años estuvo >
— ¿Cómo has logrado seguir tu vida luego de perderlo todo, Zal'ir? — Murmuró. Su voz se escuchaba algo quebrada, era algo que pesaba aún en el alma de la joven loba. Aún pesaba en ella la pérdida de los suyos y de quien tanto amaba.
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corriendo con la mujer sobre su lomo, aprovechando a tomar velocidad ya que a pesar de su peso ligero, sentía el tirón en su pelaje.
La llevaría así hasta que el cansancio le gane.
Antes experimentaba dolor al cambiar, pero se ha acostumbrado con el tiempo. Quizá tantos cambios cuando no lo controlaba de pequeña le generó cierta resistencia, ahora era algo que le daba igual sentir.
Un gruñido soltó por sus últimas palabras antes de comenzar su marcha, >
Se la quedó mirando sin reserva ni vergüenza, tomando esa bolsa con ambas manos cuando la ofreció...
Observó su transformación sin miedo, tan sólo el leve tembleque de una de sus orejas, pues era algo muy familiar para ella, el sonido y dolor que usualmente acompañaba el
ocultando la apariencia pero no el sonido de sus huesos desquebrajándose, dando paso a su forma animal.
Bajó todo su cuerpo para permitir que se suba a su lomo.
— Solo sería más práctico que ir así. No tengo tu movilidad. — Carraspeó un poco mientras comenzaba a despojar sus prendas y guardarlas en la bolsa de tela junto al resto de sus pertenencias. Luego, se la dio.
"¿Sobre tu lomo...?
Creo que es algo inapropiado montarte, cuando apenas nos conocemos..."
O eso creía ella, al menos...
"Puedes hablarme de ese alguien, si eso calmaría tu mente."
Va a acercarse, dudosa...
Esperará para ponerle las cosas encima como pidió.
— No quiero hablar de ella. — Aún estaba presente en su cabeza y dolía, así que solo negó varias veces con la cabeza antes de ceder al cambio. Primero, su cabellera se tornó blanquecina , luego sus pupilas se dilataron a la par de una niebla espesa que comenzaba a rodearla, >
— Había vuelto antes de todo eso, de que todos fueran... Bueno. No..no creo capaz de decirlo. — Negó la cabeza y se encogió en si misma, abrazando sus propias piernas , dejando su mentón sobre sus rodillas.
— Gracias. — Comentó una vez fue envuelta en su abrigo , escondiéndose un poco bajo éste al elevar sus hombros por el agradable calor. Había olvidado sus pertenencias, no pensó que se encontraría con alguien. >
Se ha dado cuenta de su piel erizada por el frío, y después de recibir el mimo, volvió a su forma original. Los crujidos en su cuerpo eran parejos a los ajenos, y el dolor real. Se le pasará en un rato.
Fue hacia detrás de unos arbustos, sacando su macuto, su ropa y un >
de nuestra tribu. Crecí con ellos y aprendí a ser una más de la manada. Gran parte de mi vida estuve lejos de mi madre, ella no era como nosotros. — Su voz bajó un poco, podría percibirla más apagada. Aún le costaba hablar de ello y por suerte no está llorando.
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— Me recuerdas a alguien. —
Mencionó con cierta melancolía en su voz, pero prefirió guardárselo para si misma.
Caminó a la mujer, alzando la vista.
— Si me acompañará, ¿puede llevar mis cosas sobre mi lomo? Puede quedarse ahí arriba. — Consultó, aguardando su respuesta.
Ante esas palabras, la loba tan sólo caminó un paso atrás, hasta la sombra de un árbol.
Y el viento se llevó su figura, como si humo fuese.
"Lo siento, a veces soy impredecible...
Quizás haya estado ahí hace bastantes años sin saberlo."
Su presencia apareció a la sombra
No estaba segura de hacerlo pero, ¿por qué negarse a conversar un poco?
— Puedo contarte, pero la historia es un poco larga. ¿Tienes tiempo para ello? —
Con calma acarició, usando un poco sus uñas para rascar suavemente antes de dejarle tranquila.
Sintió la brisa del bosque en su piel desnuda y suspiró levemente, le generó algo de frío ahora que no está con la forma de una bola esponjosa.
— Nunca la he visto, ni he sentido su presencia. —
Su rostro mostró una expresión pensativa, intentando recordar su aroma en algún otro momento de su vida, pero no fue así.
— Pero puede haber visto el pueblo de mi amiga. Vivo en el bosque cerca de allí. —
"Velo sobre muchos bosques, querida.
Quizás haya pisado tu hogar en el pasado.
Quizás me apetezca pasear hasta ahí."
La loba se movía con confianza, moviendo sus dos colas lentamente, de manera arrítmica.
"Tu magia, lo que sea que hay en ti...
Me resulta curioso."
Su cabello poco a poco pasó del color blanquecino a negro, como suele ser naturalmente. Llevó una mano hacia la cabeza adversa, queriendo palpar su pelaje mientras hablaba.
Un gesto reflejo de lo que solía hacer con los suyos hace tiempo.
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