Me gustaría vivir en una ciudad costera, para cuando me ataque el existencialismo sentarme frente al mar y recordar que en la vida nada es tan inmenso.
me parece hermoso que, habiendo tantas personas en el mundo, podamos ser especiales para alguien. Como si en un jardín enorme alguien se fijara en una flor y decidiera regresar a regarla cada día.