“A todos esos niños que tienen miedo porque les puedan decir cualquier cosa: da igual lo que te digan. Tú sigue. Haz lo que te gusta. Y si te dicen cosas… bueno, ¿y qué? Tú estás disfrutando, tú estás haciendo lo que a ti te gusta”
Tiene 13 años 🥹🥹🥹
Lo adopté hace solo una semana. Era tan pequeño, tan inocente, que pensé: “Seguro será tranquilo, suave… una pequeña máquina de siesta”. Pero estaba muy equivocado.
No le teme a nada: ni a los ruidos, ni a las alturas, y mucho menos a mí. Cada comida se ha convertido en un auténtico duelo. Apenas me siento, él aparece como un diminuto y peludo asesino. Sus ojos fijos en mi plato, rebosantes de ambición salvaje, y en un segundo… salta, roba y gana.
La única forma de detenerlo es estar preparado. Por eso, ahora como como si viviera en el Salvaje Oeste: el tenedor en una mano y, en la otra, mi única arma, la pistola de agua. Basta un parpadeo y mi arroz puede desaparecer. Él espera, yo sudo.
Y aún así… maldita sea, amo a este ladronzuelo.
¿En qué se ve que la inteligencia artificial es más humana cada día? En muchas cosas. Por ejemplo:
• Es incapaz de decir «no sé».
• Responde cosas que nadie le ha preguntado.
• No aprende de lo que acaba de suceder.
• Puede dar mal una respuesta cien veces seguidas, si es necesario.
• Le encanta perderse en vaguedades si no conoce los detalles.
• Añade preguntas irritantes en vez de responder con concreción.
• Prefiere complacer a ser fiable.
• Asegura que no volverá a hacer algo que vuelve a hacer de inmediato.
• Promete esforzarse (ojo: esforzarse).
• Te da la razón como a los tontos y se disculpa con más facilidad que el señor Flanders.
• Te pide que esperes un momento y no vuelve a dar noticias...
En el fondo, todo se resume en que está dispuesta a hacer lo que sea con tal de no admitir que no sabe algo. Lo que sea. Buen trabajo.