Haya respondido, lo que haya respondido, algo se rompió.
Y no va a volver a ser. Así que mañana, antes de leer lo que respondió, re-leer este tweet.
“NADIE que me robe La Paz merece mi presencia, no importa el formato”.
Y estos días lo que menos tuve es paz.
Últimamente le pido mucho a Dios que me dé la sabiduría y la inteligencia emocional para entender que no todo tiene que salir como espero. Que me ayude a aceptar lo que no puedo controlar, soltar lo que no depende de mí y confíar en que no todo lo que cambia de rumbo está mal.
El trauma del abandono es cruel porque, aunque esté con alguien increíble o en una gran amistad, solo pienso que se van a cansar de mí. Es como vivir en alerta todo el tiempo y no poder disfrutar de nada.