No creo en el amor perfecto, pero sí en el amor sano, que sin importar la situación es respetuoso en todo momento, donde haces equipo para estar en las buenas y en las malas.
Un acto muy íntimo (para mí) es el de admitir que eres ignorante en un tema que apasiona al otro. Aprender a preguntar para que se demore en una explicación o solo te enseñe ese ápice de su mundo, es una muestra de cariño impresionante.
El tipo de amor más bonito, para mí, es enamorarse en el momento más inesperado, de la persona más inesperada, sin química forzada, solo una conexión pura, creada por sí sola.
Creo que una de las experiencias más conmovedoras de la vida es descubrir que alguien disfruta genuinamente de tu presencia. No de lo que le das, ni de tus logros. Solo de ti, de tus pensamientos, de tu energía y de tu existencia.