Qué tristeza lo del Páramo de Santurbán.
Tanto discurso oficial, tanta promesa, tanta ‘narrativa’ para que al final en el gobierno de izquierda se comieran el páramo los ilegales.
Ahora vendrán 4 años en dónde reclamarán a otros todo lo que ellos no hicieron.
Incompetentes.
.@petrogustavo sin sonrojarse está diciendo en @CaracolRadio que no hay crisis de salud y que ahora estamos mejor que antes.
Niega tercamente la realidad y lo peor es que hay gente que lo aplaude.
Una cosa es la paz como objetivo deseable, como aspiración de una sociedad decente. Otra muy distinta la paz como justificación para una política que permitió la expansión de grupos armados y trajo muerte y sufrimiento. La "Paz total" alimentó la guerra.
https://t.co/Jw5s6CWWko
Yo lamento mucho que a @MafeCarrascal le hayan robado su cartera en Cali, mi solidaridad con ella.
Por otro lado, qué bueno que hoy un joven necesitado y enamorado llevará a la novia al cine.
Pueden mostrar estadísticas espurias y repetir infinitas veces las mismas mentiras y el mismo relato, pero tres verdades son evidentes: la seguridad está en caos, la salud ha empeorado (y con ella el sufrimiento humano) y la corrupción ha sido generalizada y atroz.
El cinismo y la mentira sin límites.
Piden eficiencia, pero olvidan que en las EPS intervenidas por ellos mismos campean la corrupción, la ineficiencia, el desorden, la indolencia y los problemas de atención.
La mentira como principio.
https://t.co/oOeR0390NL
Estamos ante el gobierno más corrupto de la historia reciente de Colombia. Cada día aflora un nuevo escándalo. Este fin de semana, por ejemplo, la revista Cambio publicó un reportaje sobre corrupción en el Fomag. Hace unos días, supimos de nuevas denuncias de corrupción en Findeter, la Fiduprevisora y RTVC. Los fuegos cruzados entre funcionarios se repiten casi a diario. El escándalo de hoy desplaza al de ayer. Paradójicamente, la corrupción parece tapar la corrupción.
¿Por qué no pasa nada?
Primero, el gobierno ha creado un relato eficaz. La corrupción propia se presenta como ajena. En este relato, el gobierno es víctima, no propiciador o protagonista. No importa quién sea el corrupto, el gobierno, con el presidente Petro a la cabeza, aduce siempre que fue infiltrado, engañado o traicionado.
Segundo, el presidente Petro ha logrado que incluso sus aliados políticos honestos, aquellos que no niegan cínicamente la corrupción, aprendan a tolerarla. El caso de Gustavo Bolívar es representativo. Aparenta estar indignado con los crecientes escándalos, pero prefiere la prudencia, incluso el silencio. Primero está el proyecto y la corrupción es un mal necesario, insinúa con obras y palabras. Al final, todos callan por interés, oportunismo o conveniencia.
Tercero, los organismos de control —la mayoría de estos no son más que arreglos institucionales orwellianos en los que políticos supervisan a los políticos— ni quieren ni pueden hacer mucho. Su diseño institucional hace que prevalezcan la tolerancia, el “hagámonos pasito que uno no sabe”, el tit for tat, la cooperación oportunista en un juego repetido.
Por último, el presidente aprendió (todos hemos caído) a controlar la agenda noticiosa y, de la mano de la televisión pública y un fuerte ecosistema digital, ha puesto en práctica una estrategia exitosa de distracción. La corrupción ha quedado sepultada en la avalancha noticiosa, en el teatro permanente: una “civilización del espectáculo” tan grotesca como eficaz.
Por supuesto, la impunidad (real y percibida) incrementa la corrupción. Estamos atrapados en un trágico círculo vicioso. Orwellianamente, de nuevo, los corruptos se defienden hablando de corrupción. Pero este equilibrio es inestable. Tarde o temprano, la sociedad colombiana abrirá los ojos ante lo evidente: la ubicuidad y dimensión de la corrupción de estos años. Las grandes estafas suelen derrumbarse ante el insoportable peso de sus contradicciones.
No, presidente @petrogustavo: el sistema de salud no está mejor.
Los datos son claros: 2025 cerró con altísima tasa de quejas (2millones). La falta de medicamentos e insumos ya causa daños graves y duraderos. Es ya una crisis humanitaria.
Resolverla requiere reconocerla.
La gasolina es para ricos *le suben*
La salud es para beneficiar a los ricos *la desfinancian*
La educación solo beneficia a los ricos *la joden*
Y así con todo en este gobierno