Uno llora por la tragedia
Uno llora porque se salvó
Uno llora por los que no
Uno llora por la solidaridad
Uno llora por miedo
Uno llora por todo
Estamos rotos.
Dios mío, ten piedad de los niños que están solos en este momento, no permitas que caigan en manos equivocadas y perversas.
Protégelos a todos, mi Dios.
La sociedad civil venezolana no se anda con guevonadas
¡Que grandes somos!
Hacer tanto sin nada!!!
Estoy conmovido con tanta gente aglomerada en todas partes intentando ayudar en lo que sea!
Eso somos los venezolanos
A quienes hoy están librando batallas silenciosas,
a quienes sonríen mientras sostienen tormentas por dentro,
a quienes caminan
con el corazón cansado
y aun así encuentran fuerzas
para seguir…
Este abrazo es para ustedes.
Para los que extrañan,
para los que esperan,
para los que han perdido algo
que amaban
y para los que todavía están aprendiendo a reconstruirse.
Si hoy el peso parece demasiado,
que este abrazo a distancia
les recuerde
que no tienen que cargar
el mundo solos.
Y que, aunque no siempre se note,
su resistencia también
es una forma de esperanza. ⭐️💫
Dicen que fue un error de navegación. El extraterrestre no buscaba la Luna. Su nave venía persiguiendo una coordenada remota, un punto insignificante dibujado en algún mapa del universo. Pero los errores existen incluso entre las estrellas, y una noche terminó descendiendo sobre el Mar de la Tranquilidad con el motor herido y los instrumentos parpadeando como luciérnagas enfermas.
La Luna lo vio llegar. Lo observó caminar entre sus cráteres con esa manera extraña de quienes cargan demasiado peso para una sola alma. No sabía de qué planeta venía ni qué idioma hablaba, pero había aprendido, después de tantos siglos observando la Tierra, que la tristeza siempre tiene el mismo lenguaje.
Por eso lo ayudó. Le prestó silencio para que pudiera pensar. Le ofreció noches despejadas para que trabajara en su nave. Incluso apartó algunas tormentas de meteoritos que amenazaban con empeorar las averías.
Poco a poco, las piezas volvieron a encajar. Y una madrugada, cuando la nave volvió a rugir con la fuerza suficiente para abandonar la superficie, el extraterrestre se marchó. Sin despedirse. Sin una explicación. Sin decirle siquiera el nombre de su planeta. La Luna se quedó observando el punto de luz alejarse hasta confundirse con el resto de las estrellas.
Al principio pensó que regresaría. Después creyó que quizás estaba ocupado. Más tarde empezó a preocuparse. Porque mientras lo había acompañado, había descubierto algo detrás de aquellos ojos cansados: una tristeza antigua, una ansiedad silenciosa que parecía perseguirlo incluso cuando sonreía.
Entonces intentó contactarlo. Le envió destellos de luz entre las constelaciones. Mensajes escondidos en el brillo de los eclipses. Pequeñas señales codificadas en el lenguaje universal de quienes sólo desean saber si alguien está bien. Pero nunca obtuvo respuesta.
Y luego llegaron los accidentes del destino. Cometas errantes que atravesaban las rutas de comunicación. Nubes de polvo cósmico que desviaban las señales. Tormentas solares que convertían cada intento en estática. Como si el universo entero hubiera decidido jugar a esconderlos.
Mientras tanto aparecieron otros viajeros. Terrícolas disfrazados de exploradores. Satélites curiosos. Astronautas con historias contradictorias. Todos parecían saber algo sobre él. Unos aseguraban que era feliz con alguien más. Otros decían que seguía huyendo de sí mismo. Algunos incluso afirmaban que jamás había mencionado a la Luna y que la odiaba. Ella escuchaba cada versión sin discutir.
Porque conocía una verdad que nadie podía quitarle. Había visto su corazón. Y estaba convencida de que era de oro. Por eso nunca logró entender por qué no le permitió conocer su planeta.
Ella habría dado cualquier cosa por recorrer sus mares desconocidos, caminar bajo sus cielos extraños o descubrir las estrellas que iluminaban sus noches. Pero aquella puerta permaneció cerrada.
Aun así siguió escribiéndole. Mensajes largos. Mensajes breves. Mensajes que hablaban de esperanza. Le recordaba que todos tenemos una cara oculta. Que incluso las estrellas más brillantes atraviesan épocas oscuras.
Que la plenitud no consiste en permanecer llenos de luz, sino en aceptar nuestras fases, nuestras ausencias y nuestros regresos.
A veces pensaba que quizás él creía que la Luna se había obsesionado con su historia. Y eso la hacía sonreír. Porque estaba equivocado. La Luna no necesitaba poseer nada. Había aprendido a apreciarlo desde la distancia. A quererlo en silencio.A respetar sus sombras.
Con el paso de los siglos dejó de esperar respuestas. Pero nunca dejó de mirar hacia el lugar del universo donde imaginaba que él seguía viajando.
Y si alguna vez alguien le preguntaba qué era lo que realmente deseaba, la Luna no hablaba de visitas, ni de reencuentros, ni de promesas incumplidas. Sólo levantaba su luz sobre la oscuridad y guardaba silencio. Porque después de todo aquel tiempo, ella sabía que nunca quiso que le debiera nada. Sólo quería verlo feliz de nuevo. ⭐️💫
#microcuento
Hoy es uno de esos días en que las palabras me quedan pequeñas. No quiero escribirte; quiero escaparme de esta distancia absurda, llegar hasta donde estás, abrazarte como quien regresa a casa después de una larga tormenta.
Quiero mirarte a los ojos y decirte, sin metáforas y con todas las metáforas del mundo, que desde que existes los relojes me importan menos y los milagros un poco más
Y que no habitas mis versos, los provocas; porque no eres mi poema favorito, eres la poesía que le dio sentido a todos los demás. ⭐️💫
Así te quiero, turbulento,
como corriente de resaca.
Misterioso y desconocido
como el fondo del mar.
Así te quiero, cálido
como brisa marina,
perseguidor de sueños
amante de la libertad.
Así te quiero, intenso,
poeta, música, loco,
atrevido, descarriado
ardiente, apasionado.
Así te quiero, como eres,
no quiero a nadie más.
“Todo lo barajaré otra vez para encontrarte como quiero” (J. Cortázar). Y si el destino volviera a mezclar las cartas, volvería a elegir el mismo camino, porque hay miradas que no se olvidan, latidos que reconocen su hogar,
y almas que, por más vueltas que dé la vida, siempre terminan encontrándose en el mismo abrazo. ⭐️💫