Yo estaba a favor de un referéndum pactado en Cataluña hasta el Brexit. Entonces me di cuenta de lo peligroso que es preguntar a una ciudadanía que se niega a informarse y toma decisiones trascendentales para el conjunto en arrebato emocional, sin cuestionarse.
Tal vez una de las desgracias de España, y origen de tanto daño, es que demasiada gente sólo tiene amigos cuyas ideas y palabras se ajustan exactamente a las suyas.
Me asusta la gente que está llena de certezas, que ven la suya como la única verdad, que tienen claro quién es el enemigo. Yo estoy siempre llena de dudas, y cuanto más leo, más escucho a personas con ideas distintas, más interrogantes tengo. ¿A alguien más le ocurre?