OJALÁ TE VAYA TAAAN, PERO TAAAAAN bien, que nunca me vuelvas a buscar, ojalá conozcas tantos lugares para que jamás coincidamos en el mismo, que estés ocupado triunfando y así no tengas tiempo de pensarme. Te deseo la mejor vida, para que jamás te vuelvas a cruzar en la mía.
Ya no quiero ser adulta, es más ni siquiera quiero ser humana. Quiero ser una medusa, sin corazón, nada de trabajar, solo flotar en el mar y electrocutar a los que me caen mal.
Mi papá y mamá nunca me dijeron: “búscate un novio con dinero”. Ellos decían: “estudie, trabaje y así no dependa de nadie” y con el tiempo entendí que esa fue la mejor herencia que pudieron darme: la libertad de valer por mí misma, sin deberle mi dignidad a nadie.
Hay personas que lograron superar sus peores momentos gracias a un perro que insistía en salir a pasear o a un gato que nunca dejó de acostarse a su lado. No son mascotas, son familia, y no pienso discutirlo.