Señor mío. La batalla ha sido larga, y el desgaste se nota, pero también se nota que no he sido destruido. Cada golpe que el enemigo lanzó, Tú lo convertiste en formación. Cada lágrima que derramé, Tú la recogiste como semilla de algo nuevo. No permitas que mi corazón se endurezca por la decepción, ni que mi fe se apague por el cansancio. Aviva en mí el fuego de Tu Espíritu y recuérdame que mi historia no termina en la prueba. Estoy siendo preparado, moldeado y refinado para algo más grande. Que ningún rugido del infierno me haga olvidar quién está conmigo. Tú eres mi escudo, mi torre, mi roca firme. Hoy no seré víctima del caos, sino testigo de Tu poder. En el nombre de Jesús, amén.
#danielhabif
Dios mío, estoy contento porque Tú me amas, a pesar de no ser digno.
Estoy contento porque te amo, a pesar de mi miseria.
Estoy contento porque esta noche, a pesar de mis heridas, puedo hacer que otros te amen.
Estoy contento porque puedo sufrir algo por tu amor.
Estoy contento porque mi alma está sedienta de Ti.
Estoy contento porque aquellos seres que amo y perdí, están contigo, aguardando por mí.
Te doy gracias por el perfume de las flores,
por la hermosura de las almas,
por el reflejo de todas las inmortales bellezas,
y por darme la oportunidad de gozar de las maravillas de tu creación.
#danielhabif
En una semana como ésta, Jesús lavó los pies de Judas… sabiendo que lo iba a traicionar. Piensa en eso, cuando te cueste servir a alguien que no haría lo mismo por ti.