Hay días en los que una no se reconoce,
aunque sepa perfectamente quién es.
Hoy mi madre me miraba
como si buscara en mí
a la chica que se arreglaba sin motivo,
la que elegía un labio rojo
como quien enciende una declaración de intenciones.
Y yo también la echo de menos.
No por lo que los demás veían,
sino por lo que yo sentía
cuando me habitaba sin miedo.
Hace más de dos meses
que vivo en este uniforme blando,
en este chándal que no aprieta,
que no exige,
que no pregunta.
Lo compré antes de la operación,
en dos colores,
una talla más.
Como quien se adelanta al duelo
de un cuerpo que va a cambiar
sin pedir permiso.
Porque nadie te cuenta
que después de sobrevivir
también hay que aprender a volver.
Y volver
no siempre es levantarse.
A veces es pintarse los labios.
A veces es mirarse al espejo
y no apartar la mirada.
A veces es atreverse
a reconocerse entre las ruinas.
Tengo ganas de un tacón,
de ese sonido firme contra el suelo,
de sentir que piso fuerte
aunque por dentro aún esté reconstruyéndome.
Tengo ganas de ser algo
de lo que era antes
de que el huracán arrasara con todo.
Pero no para volver atrás.
Sino para mezclarme:
la de antes,
la de ahora,
la que ha sobrevivido.
Porque hay algo que no nos dicen:
que el cuerpo de una mujer
nunca le pertenece del todo.
Siempre hay una mirada esperando,
una medida,
un estándar,
una versión “correcta”
de cómo deberíamos vernos
incluso cuando estamos rotas,
incluso cuando estamos sanando,
incluso cuando lo único importante
es seguir aquí.
Nos enseñaron
que arreglarse era para gustar.
Pero nadie nos explicó
que también puede ser un acto de guerra.
Pintarse los labios
después de una cicatriz
no es vanidad.
Es resistencia.
Ponerse un tacón
cuando el cuerpo aún está jodido
no es frivolidad.
Es memoria.
Es decir:
sigo siendo mía.
Porque la presión estética
no desaparece
cuando enfermas.
Se transforma.
Se vuelve más cruel, incluso.
Te exige volver rápido,
recuperar la forma,
disimular las marcas,
agradecer el milagro
sin mostrar el precio.
Pero yo no quiero disimular nada.
Mi nuevo mordisco de tiburón
va a salir este verano
a tomar el sol conmigo.
Y va a ser precioso.
No porque encaje en ningún canon,
sino porque cuenta
que sigo aquí.
Y eso,
eso sí que es belleza.
Noah Higón
Esto es algo que no se dice mucho por miedo a no quedar mal, pero lo miserable que me parece la gente que dona ropa toda hecha mierda a Caritas. No se que imagen tienen de un pobre, pero si a vos no te sirve una sabana toda manchada y agujereada por que a alguien que necesita si?
me encanta cuando a las nenas las llevan a los shows vestidas como nenas miren qué adorable ella con su florcita amarilla y su outfit con brillitos 😭😭😭😭
Mi exnovia siempre me decía que yo era “difícil de leer”.
Yo me reía.
Pensaba que era una de esas frases de pareja que no significan mucho.
Como cuando te dicen terco.
O distante.
O complicado.
Nada grave.
Yo no gritaba.
No celaba.
No mentía.
Solo era reservado.
Eso decía yo.
Cuando terminamos, le pregunté la razón.
Me dijo algo tan simple que me molestó.
—Nunca supe qué lugar ocupaba en tu vida.
Me defendí al instante.
Le recordé viajes.
Regalos.
Favores.
Tiempo juntos.
Ella me escuchó sin interrumpir.
Y después dijo:
—Sí. Pero nunca me dijiste lo que sentías. Nunca celebraste amarme en voz alta. Siempre parecía que estabas conmigo… pero listo para irte.
Me quedé pensando en eso durante meses.
Luego empecé a revisar mensajes antiguos.
Era verdad.
Yo respondía con lógica cuando ella necesitaba ternura.
Con hechos cuando pedía palabras.
Con presencia física cuando buscaba certeza emocional.
No era frialdad total.
Era algo peor:
amor a medias traducido en un idioma que solo yo entendía.
Y aprendí tarde algo brutal:
sentir mucho por dentro sirve de poco…
si la otra persona tiene que adivinarlo todo.
estoy llorando mi amiga personal julia medina SE COMPROMETIÓ y tuvo una pedida con canciones de high school musical al estilo disney como a ella tanto le gusta la amo se merece todo lo bueno del mundo 😭😭😭
pequeño recordatorio de que el vaginismo existe y de que no es para siempre, de que se puede mejorar y que en muchas ocasiones (la gran mayoria) es psicológico! si os pasa chicas informaos e id con especialistas, no tengáis vergüenza ni miedo porque es más común de lo q pensamos!
Ana busca a su perro Boro que se ha perdido tras el accidente de tren, tiene que estar muy asustado
si conocéis a gente del pueblo o de la zona pasadle su foto, consigamos a que vuelva con su dueña
hola nunca les he pedido nada pero apoyen a esta tierna señorita en su canal, sube contenido seguido! y yo que tenia recién penita me calmó bastante escucharla
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