@Ramon_Rouco_@DGuirilandia Hay q hacer una limpieza y renovación en profundidad. Queremos profesionales y políticos íntegros.
Ya está bien de clientelismo y corrupción.
Y por parte de la sociedad... un poco de espíritu crítico y exigente, q los políticos han de estar al servicio de la sociedad, no al revés
"...Esa es la paradoja que la izquierda suele evitar. Una política que dice combatir a los fondos que acaba fabricando el mercado perfecto para los fondos buitre."
Lo que dice Tamayo es interesante porque no discute exactamente lo que sus críticos le están diciendo.
Hace algo más astuto. Cambia el terreno de juego.
Viene a decir que su documental no es una explicación completa de la crisis de la vivienda, sino una denuncia de cómo el sector inmobiliario puede tratar a familias reales como simples números.
Es decir, no quiere hablar de oferta, demanda, licencias, suelo, vivienda pública o inseguridad jurídica. Quiere enseñar la deshumanización de un sistema sobre algo tan necesario como es una casa.
Y ahí tiene razón. Hay algo profundamente inquietante en que un edificio con vecinos se convierta en una operación financiera.
No es nada agradable escuchar que una familia pase a ser una renta actualizable. Que un hogar sea descrito como una unidad en rentabilidad. Que la vida de la gente aparezca subordinada a una hoja de cálculo. Eso existe y conviene verlo.
El problema es que Tamayo pretende quedarse solo con esa defensa.
Tamayo afirma que el documental no va de lo que dicen sus críticos, que no entra en cómo solucionar el problema de la vivienda, que solo muestra un sistema que "se nos ha ido de las manos".
Pero si haces un documental sobre vivienda en RTVE, en plena crisis nacional de vivienda, con un relato centrado en fondos, especuladores, edificios comprados y vecinos desplazados, no puedes fingir que no estás interviniendo en el diagnóstico público.
Aunque no digas explícitamente "la culpa es solo de los fondos buitre", estás orientando la mirada del espectador hacia ese culpable.
Y ahí aparece el problema de fondo de una parte de la izquierda española. Tiene el diagnóstico, el problema y el culpable antes de mirar la estructura material. Diagnóstico: Emergencia habitacional. Problema: Especulación. Culpable: Casero, rentista, fondo buitre, inversor, propietario, turista o cualquiera que pueda ocupar esa semana el lugar del enemigo.
El relato funciona porque toca una herida real. Hay jóvenes que no pueden emanciparse. Hay familias que dedican medio sueldo al alquiler. Hay trabajadores que no pueden vivir cerca de su empleo. Hay barrios donde el vecino de siempre empieza a sentirse extranjero en su propia calle..
El gran error de la izquierda no está en decir que la vivienda es una necesidad básica. Nadie vive dignamente sin techo. Nadie forma una familia desde la incertidumbre permanente. Nadie construye futuro si su nómina desaparece cada mes en un alquiler.
El error está en creer que una necesidad básica deja de obedecer a restricciones materiales por ser moralmente urgente.
El pan también es básico, pero no se arregla prohibiendo al panadero ganar dinero. La electricidad es básica, pero no se arregla insultando al técnico que mantiene la red. La vivienda es básica, y precisamente por eso necesita suelo, producción, inversión, construcción, seguridad jurídica, oficio, transporte y continuidad.
Aquí está el tabú que el documental roza, pero no termina de afrontar. Faltan viviendas donde la gente necesita vivir. Faltan en las grandes ciudades, en las zonas turísticas, en las áreas de empleo y donde el suelo se ha convertido en una guerra administrativa, ideológica y económica.
Si se forman más familias que casas, si la población crece en las zonas tensionadas, si las licencias se eternizan, si hay poca vivienda pública, si el alquiler estable se vuelve jurídicamente incierto y si el pequeño propietario empieza a tener miedo, el resultado no es misterio, es escasez.
Y la escasez no castiga al rico. Castiga al que llega tarde. Castiga al joven que busca un alquiler. Castiga al matrimonio que no supera el filtro del casero. Castiga al trabajador que se muda por empleo. Castiga al vulnerable al que nadie quiere alquilar porque la ley, intentando protegerlo, lo ha convertido en un riesgo para el rentista.
Esa es la paradoja que la izquierda suele evitar. Una política que dice combatir a los fondos que acaba fabricando el mercado perfecto para los fondos buitre.
Si El País (que odia a Milei con toda su alma, y con todo el pleno de la redacción) te dice que la pobreza en Argentina ha caído al menor nivel de los últimos siete años, y que el mérito es de Milei, es que algo muy potente está ocurriendo.
🚨Hugo Chávez: “yo NO le voy a quitar nada a nadie, lo que vamos a hacer es devolverle a los venezolanos el derecho a la PROPIEDAD PRIVADA, empresas de libre producción... No queremos socialismo”.
Nunca te fies de los políticos.
Te estafarán 1001 veces.
Javier Ruiz: “Hoy el precio del petróleo en EE.UU. toca los 4$. Estamos aquí en apuros con el 1,99€...”
Lo que no te dice el manipulador de RTVE es que en Estados Unidos el precio es de 4$ es por galón (que equivale a casi 4 litros).
Pssstt… Un galón de gasolina equivale a casi 4 litros
La gasolina en EE.UU. cuesta aproximadamente la mitad que en España (0,93 €/l vs 1,55 €/l)
Y así, amigos, es cómo los voceros del Gobierno os engañan y toman por imbéciles
@Miss_Bennet5 Él sabe lo que es hacer cine de entretenimiento de calidad.
Ni él, ni Álex de la Iglesia, ni otros pocos han necesitado nunca de paguitas.
Ni Santiago Segura.
El anuncio que publica este fin de semana @FT pagado por el despacho de @robertamsterdam sobre la Agencia Tributaria española.
Dice algo así como que en España, "el sistema fiscal funciona con una lógica perversa: los inspectores de Hacienda reciben bonificaciones en función de cuánto dinero logran recaudar, incluso cuando los tribunales terminan anulando sus decisiones por injustas."
Define este modelo como "casi inexistente en otras economías avanzadas, genera incentivos que favorecen la agresividad recaudatoria por encima de la precisión y la justicia. El resultado es un entorno donde proliferan conflictos de interés, investigaciones precipitadas y un impacto devastador en familias, autónomos y empresas que, aun teniendo razón, quedan atrapados en un engranaje diseñado para recaudar primero y preguntar después."
A ello se suma, dicen, que, "en España, los contribuyentes deben pagar una liquidación fiscal incluso si es manifiestamente errónea antes de poder recurrirla. Esto implica embargos, intereses acumulados y años de incertidumbre judicial que muchos no pueden soportar."
Y termina con que "más de la mitad de los recursos se ganan finalmente contra Hacienda, una cifra que revela la magnitud del problema: un sistema que no solo se equivoca, sino que penaliza a quien intenta defenderse. En definitiva, un modelo donde la Administración siempre gana… y el ciudadano siempre pierde."
#marcaEspaña
Más de 350.000 españoles se han ido del país en tres años. Yo uno de ellos. En ese mismo periodo han entrado casi 2 millones de inmigrantes legales. La desproporción es tan brutal que ningún país del entorno registra un desequilibrio así. Datos fascistas