Lloré sola, dormí sola, me desahogué sola, me calmé los ataques de ansiedad sola, me sentí sola, me aconsejé sola, comí sola, paso tiempo sola. Nadie vivió mi vida, ni lloró mis lágrimas, entonces nadie tiene derecho a juzgar mi forma de ser.
Increíble que ahora todo hace daño, que el aceite, que la leche, que bañarse todos los días, que dormir del lado derecho, todo es malo excepto trabajar 8 horas al día, 5 días a la semana. Eso sigue siendo buenísimo.