no estás eligiendo solo a alguien que te gusta, estás eligiendo una manera de vivir, una forma de conversar, de discutir, de acompañarse en el dolor, de celebrar la alegría
Tener una pareja emocionalmente inteligente es un privilegio silencioso, pero inmenso. Puedes hablar sin temor, llorar sin sentirte débil, mostrarte sin máscaras. No hay gritos, ni castigos de silencio, ni juegos sucios. Hay escucha. Hay pausa. Hay manos que sostienen, no que hieren. Alguien que no te arregla, pero te abraza mientras te reconstruyes. Eso... eso es amor de primer nivel.
Que privilegio estar cansada por el trabajo que una vez le pediste al universo.
Que privilegio estar abrumada por crecimiento con el que antes soñabas.
Que privilegio ser desafiada por una vida que diseñaste con propósito.
Que privilegio crecido tanto que ya no te conformas con lo que antes solo tolerabas.
-Anónimo
por favor, sé amable. No seas la razón por la que alguien se salta una comida, odia despertarse o se siente excluido. Tus palabras y acciones permanecen con las personas para siempre.
Sabes que admiras a una persona porque te gusta cómo es y los valores que la definen. Porque sientes orgullo de compartir la vida con ella y tienes claro que, pase lo que pase, merecerá la pena el tiempo invertido a su lado. Admirar es lo que facilita poder quererse bien. Y, ante todo, que el amor no se rompa
Cuando eliges pareja, también eliges rutinas. Eliges si se madruga o se trasnocha, si se vive con calma o con ansiedad, eliges si se conversa o se evade. El amor no es solo conexión, es compartir valores, ritmo y visión. Es elegirse cada día, incluso cuando la magia ya no alcanza
Mi madre, que me ha escrito oraciones desde que nací, me dio esta hoy. Se las presto:
“Entre todas las líneas del tiempo posibles, trénzame con mi mejor versión.
Llévame a la más feliz, la más abundante, la que vive todo lo que tanto he soñado.
Amén.”