Dios nuestro, en esta mañana ponemos en tus manos todo aquello que amamos: nuestros sueños, las personas que nos bendicen con su compañía, las cosas que poco a poco hemos ido construyendo. Danos siempre la gracia de poder ver el futuro con esperanza.
Cuida a esas personas que están para ti en cualquier momento, aquellas con las que sabes que puedes contar. Te aseguro que no es fácil conseguir gente que esté dispuesta a darla toda junto a ti.
Aprende a hacer silencio, a dejar el ruido exterior por un momento y a entrar en tu corazón para encontrar allí todo tu poder interior y seguir saliendo adelante. A veces el ruido te hace olvidar que dentro de ti habita mucho poder.
Para dar gracias necesitas aprender a mirar todo lo bueno que tienes al rededor, y darte cuenta que aunque a veces lo pasas por alto, hay muchas bendiciones en tus manos hoy.
Aprende a dar gracias por todo. Por las cosas buenas que tienes en tus manos, y también por aquello que quizá te dolió, pero te enseñó a ser más fuerte.
Duerme bien. Para no contestar mal cuando alguien que quieres solo necesita paciencia. Para escuchar con calma. Para estar presente, no distraído. El cansancio cambia cómo hablas. Y lo sienten quienes más te quieren.