Decirle; “Hasta aquí llegué” a una persona que te está haciendo pedazos el corazón y rompiendo el alma, es salvarse la vida. Decimos que el amor duele, pero eso no es cierto. No es así. Duele la soledad, duele su hipocresía, duele sus mentiras, duele su infidelidad. Pero el amor nunca duele.
Siempre fui la persona que busca, que pide perdón, la que palea por no perder a la gente. Me descuidé por cuidar a los demás y no saben lo desgastante que es para uno saber que lo das todo pero nunca alcanza
Vi mi vida pasar frente a mis ojos y físicamente tuve que estar completamente sola, en un país donde la salud es definitivamente una mierda. Lo que más me marco es que he sido leal a las malas de los que amo toda mi vida y yo no sentí nada de la lealtad que se que merezco
Mi versión de la historia ya no importa. La vida siguió, me curé y, lo más importante, aprendí quién merece un lugar en mi mesa y quien nunca volverá a sentarse en ella.