Contraste abismal: rumbo al Mundial 86 México vivía una verdadera fiesta nacional. Había ilusión, banderas en las calles, orgullo y unión después del terremoto del 85. Se vivía como algo histórico y propio. El Mundial se sentía del pueblo.
Ahora el ambiente se siente frío, apagado, totalmente comercial y sin pasión. Más marketing que emoción futbolera. Un mundial sin espíritu y lejano.
Y no. No lo logró. Efectivamente, habría sido una PROEZA nivel leyenda, conseguir que las divas mantuvieran esa intensidad durante toda una temporada. Visto lo visto, hasta se queda corto el adjetivo. Habría sido un MILAGRO. Le obedecieron hasta que vieron como el club le dejaba caer tras el clásico. A partir de ahí, las divas respiraron aliviados y volvieron a su cálido y plácido letargo. Mucha suerte, Álvaro. La vas a necesitar.
En breve, análisis en el canal.