A veces la mejor ruta para sobrellevar el ambiente laboral, es la indiferencia. Llegas, haces tu trabajo, no aportas ideas nuevas, no sugieres nada y lo más importante, no te enojas. Que sigan en lo mismo, aunque suene bastante egoísta.
Cuando te construyes en silencio, la gente no sabe qué atacar. Porque cambias por ti, para estar bien desde adentro, y ningún ruido tiene que perturbar tu crecimiento. Distancia, silencio, paz.