No está mal sobrepensar las cosas ni sentir con intensidad. Simplemente es el precio de mantener el corazón abierto en una sociedad que a veces prefiere no sentir nada para no sufrir.
Ser el del buen corazón siempre sale caro, y a veces sientes que no sirve de nada. Pero entendí que mi nobleza y mi sencillez son mías, y ninguna mala experiencia me las va a quitar.
nos enseñaron que el amor era una tormenta de emociones, pero al final del día lo único que buscas es a alguien que te transmita la paz que el resto del mundo te quita.