El dolor más hondo que he tenido en este deporte. No va a ser fácil reponernos, es un golpe inconmesurable. Fuimos superiores, pero no no salió una. La final pudo ser para cualquiera, otra vez, la suerte, el azar, no estuvo con nosotros.
No hay palabras.
A mí me enseñaron a no traicionar a quien me abrió las puertas de su casa y me invitó a sentarme con su familia. Tener diferencias es una cosa, ser traidor y malagradecido es otra.