Me estoy cagando de risa viendo como están desconociendo a los de Ayotzinapa que tanto usaron para ganar elecciones.
Me FASCINA verlos escupiendo en todo eso que juraron defender y con lo que tanto mamaron haciéndose los buenitos y los políticamente correctos.
Al final, el tiempo siempre termina dándonos la razón.
Most people know the Army stormed Normandy. The Navy bombarded the shore. The Air Force owned the sky.
Nobody thinks about the Coast Guard.
They should.
The United States Coast Guard is not a combat force. Their entire purpose, the reason they exist, is to save people from the sea. They are trained to swim into storms, to pull drowning sailors from sinking ships, to run toward disaster when everyone else is running away.
On June 6, 1944, the Germans gave them more drowning men than they had ever seen in their lives.
The Coast Guard brought 800 men to Normandy. Five major assault transports were USCG-crewed. Eleven tank landing ships. Twenty-four troop carriers running soldiers directly onto Omaha and Utah Beaches. The USS Bayfield served as the command ship for the entire Utah Beach sector, the nerve center through which an entire army was directed ashore. The USS Samuel Chase led the assault group landing the 1st Infantry Division, the Big Red One, onto the eastern flank of Omaha.
But the thing almost nobody knows about is Rescue Flotilla One.
60 small Coast Guard cutters, nicknamed Matchbox ships because of how easily they burned, were assigned a single mission: pull men out of the water. As the landing craft were torn apart by German fire, as soldiers drowned in the surf under the weight of their own equipment, as wounded men on the beach were swallowed by the incoming tide, Rescue Flotilla One was already moving.
Their swimmers jumped into the Channel. Tethered to their boats by lines, they swam toward the men going under, grabbed them, and dragged them back. They did this 2,000 yards from shore. Under active German machine gun fire. Under mortar fire. Under artillery.
Again and again, all day long.
Two miles offshore a lookout spotted men from a sunken British landing craft floating in the Channel. One cutter went to them and pulled 24 soldiers and four Royal Navy sailors from the water before they went under.
One Coast Guard LCI was hit 25 times by German fire and kept going. Coxswain Delba Nivens kept driving his craft toward the beach after a grenade caught fire aboard his boat.
By the end of June 6, Rescue Flotilla One had pulled 400 men out of the sea.
400 men who would have drowned. 400 men who went home. 400 men whose families exist today because a Coast Guardsman jumped into the English Channel under machine gun fire and refused to let go.
Out of 800 Coast Guardsmen at Normandy, 15 were killed.
Every branch that fought on D-Day deserves its place in history. But the men who spent that day swimming between the dead to find the living, tethered to a burning ship with the whole weight of the German army trying to kill them, did something that has no good word for it.
They saved people. That's what they were built for.
On the worst day in the history of the sea, they were exactly who they were supposed to be.
"Don't thank me and don't say I'm a hero. I'm no hero, I was lucky, I'm here. All the heroes are dead and I'll never forget them as long as I live."
The remarkable D-Day veteran Harry Billinge MBE.
Harry sadly passed away on 5 April 2022 at the age of 96.
His generation saved the world.
Never forget 😢
Me complace informarles que este señor discurso del Presidente @FelipeCalderon le ardió peor a Claudia que cuando torcieron a su esposo clavándose fajotes de billetes en ligas para llevársela de vacaciones a Europa.
Hoy le dedicó más de 10 minutos en el #NarcoFest a despotricar en contra del hombre que derrotó a AMLO en 2006.
¡NO LE VAYAS A DAR RT! Se enoja la vice-subencargada interina de despacho de Palacio Nacional. Aleja ese dedo del botón RT.
Jubilados de PEMEX y CFE se movilizaron el pasado viernes 29 en Tampico para hacer escuchar su voz y presentar recursos legales en defensa de sus derechos, su seguridad jurídica y el respeto a una vida completa de trabajo.
Seguimos avanzando por la vía pacífica, institucional y legal.
Porque nuestros derechos se defienden.
#MiPensiónEsGanada
#JubiladosPetroleros
#EstadoDeDerecho
#Tampico
Se volvió viral la valiente respuesta de una joven a @Claudiashein, tras la burla de la presidente durante la mañanera por haber ejercido su derecho a la manifestación.
💥La presidenta cruzó una línea muy grave.
Usar desde el poder información confidencial de Sergio Sarmiento no solo puede ser ilegal; también es un acto de intimidación y una bajeza impropia de quien ocupa la Presidencia.
La tribuna presidencial no debería usarse para exhibir datos personales de ciudadanos ni para burlarse de periodistas críticos. Porque hoy es contra él; mañana puede ser cualquier mexicano que la incomode.
Y si la intención era desacreditarlo o amedrentarlo por lo que escribe, difícilmente lo logrará.
Sergio Sarmiento ha demostrado durante décadas mucha más altura, independencia y seriedad que quienes hoy usan el aparato del Estado para atacar a un ciudadano desde el micrófono presidencial.
Aquí la respuesta de @SergioSarmiento
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CARTA A LA PRESIDENTA DE #MÉXICO
El siguiente texto circula en las redes, Que valiente es Azucena Uresti
Wow por fin alguien lo dijo tal como es.
pero refleja el sentimiento de muchos mexicanos.
Señora Presidente, ¿A quién Defiende Realmente?
Hoy me dirijo a usted, presidente Claudia Sheinbaum y a todos los mexicanos que escuchan su discurso patriótico, ése que promete defender a la nación de las "amenazas extranjeras", especialmente de Donald Trump, el presidente de los Estados Unidos, quien ha insinuado una posible intervención militar en México para combatir al crimen organizado.
Bajo la bandera de la soberanía nacional, usted nos llama a cerrar filas contra un "enemigo externo", mientras que el verdadero enemigo sigue creciendo desde dentro, protegido, en parte, por las decisiones de su gobierno.
Hablemos claro: la amenaza que Trump representa es retórica, pero la amenaza que enfrentamos día a día en nuestras calles no lo es.
El crimen organizado, declarado como un grupo terrorista por nuestros vecinos del norte, ha sembrado el terror en nuestro país durante décadas. Las comunidades viven secuestradas por la violencia, las extorsiones, los feminicidios, los desplazamientos y la impunidad.
El problema no son las palabras de Trump; el problema es que esas palabras encuentran eco porque el Estado mexicano ha fracasado en proteger a su propia gente.
Señora presidente, declarar la guerra a Trump en nombre de la soberanía es fácil.
Es el camino populista y cómodo, ese que genera aplausos en los mítines y fervor nacionalista en las redes sociales.
Pero, ¿y la guerra contra los verdaderos enemigos de México? ¿Dónde está su estrategia para recuperar nuestro territorio de manos de los cárteles? ¿Dónde está su compromiso con las víctimas del crimen organizado, con las familias que lloran a sus desaparecidos, con los niños que crecen en un país donde los criminales son los que mandan?
Porque, le pregunto, ¿qué clase de soberanía defendemos cuando gran parte del territorio nacional está en manos de grupos delictivos? ¿Qué significa hablar de soberanía cuando los mexicanos tienen más miedo a los sicarios que a los soldados extranjeros? Defender la soberanía, señora Sheinbaum, no es alzar la voz contra Estados Unidos.
Es garantizar que México sea un país gobernado por las leyes, no por las armas ilegales y la corrupción.
La realidad es incómoda, pero debemos enfrentarla.
Su gobierno, al igual que los anteriores, ha fallado en la tarea más básica de un Estado: proteger a su población.
Con la política de “abrazos, no balazos”, se entregaron territorios enteros al control del crimen organizado.
En lugar de combatirlos, se les dejó crecer, fortalecerse, diversificar sus actividades y afianzar su poder. ¿Y ahora pretende decirnos que está defendiendo a México? No, señora presidente.
Lo que usted está defendiendo no es la soberanía nacional; es la soberanía del crimen organizado.
Es cierto, ninguna nación debería aceptar una invasión extranjera.
Pero ¿de qué sirve mantenernos libres de injerencias si vivimos bajo la opresión de los cárteles? Trump tal vez podría estar equivocado en su enfoque, pero al menos reconoce la gravedad del problema. Usted, en cambio, prefiere maquillarlo con discursos y maniobras políticas que solo perpetúan el abandono y la violencia en nuestro país.
Señora presidente, la soberanía no es un escudo para proteger la incompetencia ni un pretexto para perpetuar la tragedia nacional. La verdadera soberanía se construye cuando el Estado recupera el control de su territorio, cuando las familias pueden vivir en paz, cuando el crimen no dicta las reglas del juego. Y para eso no basta con alzar la voz contra Trump.
Hace falta valentía para enfrentar el problema desde sus raíces: el crimen, la corrupción, la impunidad y la descomposición social que han llevado a México al borde del abismo a causa de ideologías que sembró Benito Juárez, al buscar secularizar la moral y a la sociedad.
Le pregunto, señora presidente: ¿qué le dirá a las familias que lloran a sus muertos, a los desplazados que huyen de sus comunidades, a los jóvenes atrapados entre las balas y las drogas? ¿Que su gobierno defiende la soberanía? ¿Que la culpa es de Trump? El pueblo mexicano merece más que excusas y discursos grandilocuentes. Merece un liderazgo que ponga a los ciudadanos por encima de los intereses políticos.
Así que no, señora presidente. Su guerra simbólica contra Donald Trump no nos engaña.
Defender a México no es gritar desde un podio; es enfrentar el verdadero enemigo que vive entre nosotros. Porque mientras usted se enfrenta a Trump en nombre de la soberanía, el crimen organizado sigue ganando terreno, y los mexicanos seguimos perdiendo nuestra libertad, nuestra seguridad y nuestra esperanza.
Deje de creer que todos los mexicanos son estúpidos.
Ya nadie le cree, quien peca de estupidez es Usted Señora Presidente..