una de las cosas más extrañas de la vida es que nunca sabrás cuántas veces alguien casi te envió un mensaje, casi te llamó, casi se dio la vuelta para decirte algo, pero no lo hizo, cuántas despedidas nunca se pronunciaron, cuántos sentimientos nunca se confesaron
me costó mucho soltarte, pero al final lo hice. Releí ese mensaje varias veces antes de borrarlo. Te extrañé de la manera más silenciosa posible, a veces cuando veo algo que me recuerda a vos deseo que estés bien, donde sea que estés. Gracias por no llamar, yo hubiera contestado
no mentían cuando decían que un día te despertás y ya no te importa nada. Sin previo aviso, sin un cambio drástico, solo un desapego silencioso, casi pacífico.