Esta demanda no es un “plan candado”. Es una acción de protección que garantiza que el interés de la ciudadanía y el ambiente prevalezca sobre los intereses de quienes buscan urbanizar la sabana sin considerar sus consecuencias. El debate no es si necesitamos mejorar la movilidad en Bogotá —esto es innegable— sino cómo podemos hacerlo sin hipotecar el futuro ambiental de nuestra ciudad.
Sobre la prolongación de la Avenida Boyacá, hay que recordar lo que está en juego: la integridad de la Reserva Thomas van der Hammen, un ecosistema crucial que conecta los Cerros Orientales con el valle del río Bogotá.
Esta no es una intromisión en la autonomía de Bogotá. Es un ejercicio de competencia ambiental en un país que vive una crisis climática y ambiental. Como bien lo mencionó la ministra, el Ministerio de Ambiente es cabeza del sistema nacional ambiental y debe garantizar que las intervenciones sobre reservas estratégicas cumplan con la normatividad. La responsabilidad del Estado es velar por el cumplimiento de los estándares ambientales, sin excusas ni medidas a medias.
📢 Aunque la CAR ya aprobó una licencia ambiental para este tramo de la Avenida Boyacá, esta decisión se dio sin un diagnóstico ambiental de alternativas completo y sin la participación ciudadana necesaria. Esto es clave porque los proyectos sobre áreas tan sensibles como la Reserva necesitan una evaluación rigurosa de todas las alternativas disponibles.
¿Por qué es tan grave fragmentar la Reserva? La infraestructura que actualmente divide la Reserva, como la autopista Norte, ya implica impactos severos que deben ser mitigados, no ampliados. Añadir una nueva vía no solo incrementaría la fragmentación, sino que también pondría en riesgo su rol como conector ecológico, afectando especies y perjudicando la restauración del ecosistema. No podemos simplemente abrirle paso al cemento donde debería haber vida y regeneración. 🚫🏞️
La prolongación de la Avenida Boyacá, con sus dos tramos atravesando la Reserva, representa un peligro serio: rompería la conectividad ecológica de extremo a extremo, imponiendo barreras físicas que modificarían de manera irreversible este ecosistema. La compensación ambiental —como la siembra de árboles— no compensa el impacto de fragmentación; es una medida insuficiente cuando hablamos de un área de importancia vital para la estabilidad climática y la salud ambiental de toda la sabana de Bogotá. 🌍💧
Pero si los juegos olímpicos fueron creados en honor a los dioses del Olimpo. Los atletas competían desnudos para mostrar la belleza del cuerpo humano a esos dioses. Era un espectáculo tan erótico y cultural como deportivo. Pero es que la mitología griega no era mojigata. Y ¿saben qué?. Gracias al cristianismo, los juegos olímpicos fueron considerados paganos y Teodosio I, emperador romano I del 393 d.c los prohibió. Pasaron más de mil años para que, acabando el siglo XIX, un Francés propusiera revivir los juegos olímpicos con el objetivo de promover la paz y la armonía entre los pueblos. Entonces no, no es un evento netamente deportivo. Es un símbolo político, cultural y estético. Una oda a los dioses del Olimpo y un acto de rebeldía contra el cristianismo y sus valores retorcidos sobre el cuerpo humano y la sexualidad. Que fuerte es pensar que mientras en la antigua Grecia la exhibición del cuerpo era un homenaje a los dioses, para el cristianismo es un imperdonable pecado. 2000 años de dolor sobre el cuerpo humano por valores tan oscuros.
Parce nada que llame más en una persona que su ambición y sus ganas de salir adelante, independientemente a lo que se dedique, que se noten las ganas de comerse el mundo.
Obvio que tengo rabia. Pero no porque sean privados: la empresa privada en un mercado de competencia perfecta es fundamental para la economía. Da rabia es que un oligopolio capture al Estado para maximizar sus utilidades, y encima el Estado tenga que tratarlo con deferencia.
A Petro primero lo nominan al Nobel de Paz y ahora es invitado a la Conferencia Mundial de Seguridad en Alemania, después de 60 años para un presidente colombiano. Esto es lo que le produce mareos a la extrema derecha.