Pasan los años y más entiendo el valor de la privacidad, de cultivar mi círculo, solo dejar entrar a ciertas personas. Puedo ser abierta, honesta, real y a la vez comprender que no todo el mundo merece hacer parte de vida.
Me quedé callada y fue lo más sabio que hice, no voy a convencer a nadie de quién soy, ni reparar lo que no rompí, ni mucho menos luchar por demostrar mi valor.
Entonces fui y me senté, respiré profundo, esta vez no lloré y me dije: ya has pasado por aqui, conoces muy bien el camino, estarás bien, eres fuerte y capaz. Solo date tiempo que todo pasa.
Claro que me voy a enamorar por la forma en la que me tratan. Yo pago mis cuentas, tengo mi propio dinero, me las arreglo sola. Si no es para tener un hombre que me consienta, se muera por mi, me sorprenda y me trate como a una princesa... ¿Entonces para que lo quiero?.
El proceso está doliendo Dios, pero si llorar hace parte del propósito, entonces aquí estoy. No entiendo todo, pero confío que ninguna lágrima será en vano, por qué tú palabra dice; que los que hoy llora, mañana serán consolados. Mateo 5:4
Una relación sana, te pone a prueba mucho más que una tóxica, porque no te va dejar huir, te pone frente al espejo y te dice: muéstrame quién eres, comunicate, crece conmigo y es por eso que el amor verdadero asusta más que el que trae caos.
El trato de princesa no es sólo cuando él te compra regalos caros, es cuando nunca te deja ir a dormir triste o enojada, te escucha, es delicado contigo, te respeta y cambia sus acciones cuando sabe que algo te duele o te hace sentir mal.
hasta ahora, la mejor lección que aprendí es que la vida continúa. La gente va y viene. Perdemos amigos, rompemos con nuestras parejas, conocemos gente nueva, nos enfrentamos al éxito y al fracaso, y la vida continúa. Estarás bien.
Aspiro a la calma porque ya viví demasiado tiempo en el caos y hoy entiendo que la paz es una necesidad básica. Mi sistema nervioso merece descanso, mi historia merece reparación y yo.. yo merezco encontrar nuevas formas de quererme.