Me acaba de pasar lo que todo hombre espera que le pase alguna vez en su vida: caminando con mi novia cerca de unos que jugaban a la pelota, se les va larga y el esférico viene hacia mí...
La parada a Robben fue suerte. Estoy convencido de que esa jugada la vivimos él y yo 10 veces, y es posible que me marque gol en 9. Ese día, por la situación, por la circunstancia o porque alguien quiso que fuese así, me dio en el pie y la pelota se fue. Menos mal!