La primera vez mi marido, pasivo, se dejó hacer por completo. Pero hoy la complicidad exigía un giro. Nuestras miradas se cruzaron, encendidas de puro morbo. Lo tomé de la mano, guiándolo hacia el centro de la cama "Ven, Bebé, quiero que se la chupes conmigo... te va a encantar".