Tengo muchos sentimientos encontrados. Por un lado, me gustaría volver a ser el niño que fui antes. No tener responsabilidades, y hacerme de la vista gorda de los problemas de mi familia. Pero al mismo tiempo, ser adulto me permite ayudarles y luchar por cumplir mis sueños...
No se obliga a nadie a que te escuche, a que te dedique su tiempo, a que se quede. No se obliga a nadie a que te quiera con la misma intensidad que quieres tú, porque las acciones valen más cuando las hacen por iniciativa propia y no por obligación.