Lo de Maricarmen me produce una contradicción bastante incómoda. Tiene 87 años, una discapacidad reconocida y hoy ha salido de la casa de Retiro en la que llevaba viviendo desde los 17. Ver a una anciana abandonar en una camilla el lugar donde ha pasado prácticamente toda su vida es desolador. Una sociedad decente debería ser capaz de ofrecerle una solución digna. Hasta ahí, creo que podemos estar casi todos de acuerdo.
El problema empieza cuando el drama humano se convierte en argumento jurídico y político y parece que setenta años viviendo en una casa otorgan algún tipo de derecho perpetuo sobre ella. Porque hay una parte de esta historia que se está contando bastante menos. El contrato era de renta antigua. Tras morir el padre de Maricarmen pasó a su madre y, cuando esta falleció en 2005, se produjo la subrogación a favor de la hija. La legislación que terminó siendo decisiva para limitar esas subrogaciones fue la Ley de Arrendamientos Urbanos de 1994, aprobada bajo el Gobierno de Felipe González. El decreto Boyer de 1985 ya había eliminado la prórroga forzosa para los nuevos contratos; la LAU de 1994 estableció después el régimen de extinción progresiva de los antiguos.
Y aquí aparece una pregunta que nadie parece querer hacerse. Cuando se aprobó aquella ley Maricarmen rondaba los 55 años, trabajaba como auxiliar administrativa y todavía tardaría cuatro años en jubilarse. Cuando murió su madre en 2005 tenía unos 66. Desde entonces, desde 1994, el marco legal aplicable a aquel contrato planteaba un horizonte de extinción que finalmente han avalado los tribunales. Durante años siguieron cobrándole la renta y eso abrió una discusión jurídica legítima —de hecho, inicialmente ganó el pleito—, pero el Supremo terminó dando la razón a la propiedad.
La pregunta incómoda es: ¿En qué momento debía empezar a buscarse una alternativa?
Comprar, alquilar otra vivienda, ahorrar aprovechando una renta extraordinariamente baja, buscar una solución residencial distinta. No sabemos qué posibilidades reales tuvo en cada momento y sería absurdo inventarlas. Pero tampoco podemos actuar como si la situación hubiese aparecido ayer por la mañana.
Porque mientras tanto hay una generación entera que jamás tendrá una oportunidad remotamente parecida. ¿Cuántos jóvenes de hoy podrán vivir durante setenta años en un piso de más de 90 metros en Retiro pagando alrededor de 500 euros? ¿Cuántos licenciados, sanitarios, profesores, periodistas, ingenieros o administrativos con trabajos perfectamente normales pueden siquiera plantearse vivir solos en Sainz de Baranda?
Maricarmen trabajó 49 años y merece todo el respeto por ello. Precisamente por eso resulta extraño infantilizarla ahora como si hubiera sido durante toda su vida una persona sin capacidad para tomar decisiones sobre su futuro. A familias con niños pequeños se les termina un alquiler, pierden una vivienda o tienen que abandonar un barrio y reorganizan su vida como pueden. Jóvenes con empleos en activo comparten piso hasta bien entrada la treintena, se marchan a las afueras, regresan a casa de sus padres o aceptan habitaciones minúsculas porque vivir solos en el centro de las grandes ciudades es sencillamente inaccesible para ellos. Y hemos llegado incluso a revestir esa precariedad con nombres estupendos, casi románticos, desde los altavoces mediáticos del gobierno de progreso: coliving, espacios compartidos, nuevas formas de habitar.
Pero una mujer que ha disfrutado durante décadas de una renta excepcionalmente protegida debe convertirse ahora en símbolo de exactamente ¿qué? Ese es el debate que echo de menos.
La protección de Maricarmen debería haber llegado desde los servicios sociales y las administraciones. La protección social debe asumirla la sociedad mediante vivienda pública, que para algo nos sablean a impuestos que son para este tipo de cosas, y para sanidad, para educación, para transporte, etc. Todo se degrada y funciona cada vez peor. En estos casos tampoco aparece el so called Estado del bienestar. ¿Dónde cojones van los impuestos?
Lo que no se puede pretender es que la asuma un propietario concreto manteniendo durante medio siglo una renta ajena a la realidad económica. Y decir que "sobran cuatro millones de casas" tampoco resuelve el problema. Una vivienda vacía donde nadie quiere vivir no satisface la demanda allí donde faltan cientos de miles. A sus 87 años y con su situación física, resulta difícil entender que el sistema haya sido incapaz de cerrar antes una alternativa adecuada. Aunque se le ha ofrecido un piso en Alcalá de Henares y ha dicho que no. Pero eso es distinto de concluir que el propietario de Sainz de Baranda 46 tiene que proporcionarle de por vida una vivienda muy por debajo de su precio porque su padre firmó allí un contrato en 1956. Objetivamente, Maricarmen ha vivido del franquismo durante 70 años.
Y conviene contar también toda la genealogía legislativa cuando se buscan responsabilidades políticas, pues el régimen que acabó siendo determinante en este caso procede de la LAU de 1994, aprobada durante el Gobierno de Felipe González, y lleva más de tres décadas formando parte del ordenamiento.
El caso de Maricarmen es triste. Muchísimo. Pero la tristeza no resuelve la pregunta de fondo: ¿Por qué el arraigo de una persona debe darle sobre una vivienda ajena un privilegio que generaciones enteras de jóvenes ni siquiera podrán soñar con tener?
Y quizás ese sea el verdadero fracaso, que hayamos construido un país donde una renta de 500 euros en Retiro parece un derecho adquirido para quien llegó en 1956, mientras para quien nació cincuenta años después vivir allí trabajando se ha convertido casi en ciencia ficción. Ojo, con los sueldos de España, el alquiler debería rondar esos 500 euros y no lo que se paga actualmente, por supuesto, pero ese es otro debate.
No tuvo paz en su vida.
Se la estamos arrebatando en su muerte.
Por favor, parad ya de opinar: No tenemos obligación de hacerlo y no sabemos el daño que podemos causar.
Imagínate: llega Hernán Cortés con 400 hombres, y con 400 hombres toma Tenochtitlán. ¡Eso es ridículo! Sobre todo, si te cuentan que Tenochtitlán era la gran capital de un gran imperio poderosísimo. Pensar que un imperio así cae ante 400 personas es absurdo.
La realidad es que la ciudad cae ante 100.000 guerreros y de esos 100.000 guerreros, prácticamente todos, más de 99.000, son indios, son tlaxcaltecas, cholutecas, chichimecas, chalcas, totonacas…, que todos son aliados de Hernán Cortés.
Habrá que preguntarse por qué todos se alían con Hernán Cortés, por qué todos son enemigos de los mexicas, por qué todos odian a los mexicas, por qué el enemigo de todos, el gran opresor, son los mexicas.
Hernán Cortés firma alianzas con estos pueblos y al día siguiente de caer Tenochtitlán empiezan la reconstrucción de Tenochtitlán de inmediato, que se convertirá en la ciudad de México. De inmediato empieza la construcción de casas, de caminos, de puentes… Para 1531, apenas diez años después de la conquista, ya está la ciudad de México, la ciudad de Querétaro, la ciudad de Tlaxcala, la ciudad de Puebla...
Y en cada una de ellas se está construyendo una catedral, se están haciendo acueductos, se está haciendo una red de conventos alrededor de los volcanes del centro de México… Es decir, se empieza a construir. No es un tema de «llegamos, los conquistamos a ustedes y ahora nos llevamos sus recursos». Es gente que llegó a quedarse a vivir ahí y empezaron a construir todo lo que a los mexicanos nos gusta de México.
Juan Miguel Zunzunegui
@FonsiLoaiza Por qué dejas a mitad el vídeo, Fonsi? Ponlo hasta el final, no? 🤔Yo tampoco encuentro esas fotos de alumnas sin velo. Si tú las ves nos las pasas?😉
Hola, Laura. Te escribí por privado para proponerte un debate. Respondiste que no. Pero como públicamente sigues diciendo que mi libro es sesgado, manipulador y mentiroso, te propongo públicamente un debate. Puedes elegir moderador tú. Lo hacemos cuando quieras.
Zapatero defendiendo la intervención de Obama para atrapar a Bin Laden.
Parece que el derecho internacional no importaba tanto.
Por cierto…¿donde está Zapatero?
Reproducimos a continuación el fallo de la sentencia dictada por el Juzgado de Primera Instancia nº 40 de Madrid en relación con una noticia publicada por este periódico el 27 de marzo de 2019
https://t.co/OkNL7sgqiV
Miguel Polo Cebellan. Presidente de la Confederación Hidrográfica del Júcar.
Concejal del PSOE ascendido a dedo por Teresa Ribera.
Desapareció más de tres semanas después de la tragedia, admitió que no alertó a tiempo sobre el desbordamiento.
Hoy, permanece en su puesto.
Mi hermana Ana se muere, con el abandono y el silencio de las instituciones sanitarias. @dricardogil
Tiene varios nuevos tumores en el cerebelo. El hospital de Toledo le deniega el único medicamento que hay para su enfermedad. Sólo le ofrecen pasar por la décima neurocirugía
No es una joven. Es un hombre. Se llamaba Jonathan. Violó y torturó a Vanessa su prima. Se auto identificó mujer en pleno juicio. El país da asco y vergüenza.Repito: Asco y vergüenza.
Este es Juan de Ávalos,
el escultor que creó el Valle de los Caídos.
Era republicano y tuvo el carnet número 7 del PSOE en la provincia de Mérida.
Es decir, fue la séptima persona que obtuvo el carnet del PSOE en dicha provincia.
En 1944 se le depuró ideológicamente, lo que significaba que ya no podía trabajar.
Así que se fue a vivir a Portugal y regresó en 1950.
Ese mismo año, 1950, se convocó un concurso público para elegir al artista que realizaría las esculturas del Valle de los Caídos.
Lo ganó Juan de Ávalos.
Hubo un montón de cartas dirigidas al ministro de la Gobernación exigiendo que no se le permitiera realizar las esculturas, puesto que era republicano y tenía carnet del PSOE.
El ministro de la Gobernación decidió organizar un encuentro entre Francisco Franco y Juan de Ávalos.
Juan de Ávalos tuvo que alquilar un chaqué para dicho encuentro.
Le citaron a las diez en el Palacio del Pardo.
Franco apareció a las dos y le dijo que solo podía concederle diez minutos.
Juan de Ávalos le enseñó los bocetos de sus esculturas y le explicó que quería hacer algo religioso, que no hiciera referencia a la guerra.
Para sorpresa de todos, a Franco le pareció bien.
Para terminar, he de decir que doce ministros del gobierno viven en pisos proporcionados por el Estado. Al menos una vive en un complejo mantenido por el Estado y en una residencia que el régimen franquista construyó para un antiguo ministro, levantada gracias a la mano de obra de represaliados republicanos, como ocurrió con muchas grandes obras arquitectónicas franquistas.
Esa ministra es Yolanda Díaz, que vive en un piso de cuatrocientos metros cuadrados dentro de un conjunto arquitectónico franquista. Un complejo creado gracias a la mano de obra de los represaliados republicanos.
Quien escribe esto es nieta de un ministro republicano. Así que podéis iros a llamar “facha” a vuestra madre, que probablemente sí colaboró con el gobierno franquista.
Ni yo lo hice, ni lo hizo nadie de mi familia. Mis padres emigraron al Reino Unido y pasaron casi toda la dictadura allí.
Ahora id con vuestra hipocresía a molestar a otra persona.
💧 Varias pedanías de Murcia siguen sin agua potable tras el paso de la dana
El PP ha urgido al Gobierno de España a «reforzar los medios materiales, técnicos y humanos
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BREAKING: PM Meloni says the only way Italy will consider recognizing ‘Palestine’ is if Hamas releases the hostages and surrenders.
“The pressure should be put on Hamas because Hamas started this war.”