Ser coherente con los propios valores a veces implica no serlo con lo que sientes. Y es que mantenerte en línea con ellos no es ir por la vida haciendo lo que te nace, sino hacer según te importa. Es renunciar a lo que quieres en el momento por seguir eligiéndote a ti a largo plazo. Venga quien venga, esto no hay quien te lo quite
No se puede estar bien con quien hace nada por estarlo contigo. Solucionar, reparar o resolver un problema es cuestión de reciprocidad, no de ganas. Cualquier relación se sostiene en todas las partes que la forman y, si en las buenas vamos juntos, a las malas más aún
Cuestiones estructurales al margen, estamos constantemente inventando tantas reglas para actuar, amar, comer o relacionarnos correctamente, que es difícil no terminar abrazando la insatisfacción permanente porque a ver quién es el que acierta con todo. Virgencita mia.
Recuerda que en la nostalgia también hay cabida para celebrar. Celebrar que por fin duermes porque ya no hay expectativa alguna que nadie pueda derribar otra vez. Celebrar que, aún estando triste, puedes disfrutar de los que te rodean, ya que hace tiempo pusiste esto a la espera de estar bien con alguien que no hacía por estar bien contigo. Celebrar que aunque haya heridas no van a ser más grandes porque quien las hizo está donde merece: atrás. Celebrar que ese vacío que sientes pasará y es símbolo de que mejor sentir la falta un rato a sentirte en la soledad absoluta por quien dice estar pero no para de irse. Celebrar que aprendiste a que soltar duele mucho menos que anticipar hacerlo y nada comparado con seguir donde aquello que prometen, nunca se dice con hechos. Celebrar que la mejor oportunidad te la has dado a ti para experimentar lo que tanto temías y aprender que no vale la pena aferrarse de más a quien no deje claro que te cuida de sobra
el alivio no siempre es un criterio suficiente para determinar si tomaste una buena decisión, así como el malestar no es suficiente para identificar que tomaste una mala decisión. La mayoria de las buenas decisiones vienen acompañadas de malestar más que de alivio.
No siente más amor quien permanece al lado de alguien a pesar del dolor que le provoca seguir ahí. Lo que sí siente es más *miedo* que aquella persona que, a pesar de querer mucho, se va porque no le vale quedarse de cualquier manera
La importancia de diversificar reforzadores reside en tener varios pilares en nuestra vida, que no todo dependa de una sola persona, de un único pasatiempo, de una profesión... intentemos no plantar todas las semillas en una única maceta
Sale el sol, hace más calor y siento que el trabajo con TCA se tuerce: todo lo avanzado con la restricción nos vuelve. Lo entiendo, a mí también me vienen ideas con las que nos han bombardeado toda la vida ("operación bikini"). Toca volver a recordarse los costes de entrar ahí.
Una cosa es validar el malestar emocional y otra distinta es utilizarlo para justificar no hacer lo necesario para mejorar. No es incompatible validar la emoción con pasar a la acción a pesar de ella. La acción encaminada a mejorar es la que irá aliviando ese malestar.
A veces me preguntan cual es el objetivo de la psicoterapia. Y siempre digo lo mismo: el objetivo principal es que la persona sea lo más libre posible. Que tome sus decisiones en base a sus deseos o sus necesidades y no en base a mandatos, culpas, exigencias…poder elegir.
Que entiendas al otro no significa que toleres su comportamiento. Es habitual creer que por tener empatía se aguantan situaciones. La empatía no es el problema, el problema es creer que entender y tolerar van de la mano. Se puede tener mucha empatía y decir bye bye.
Debería resultarnos muy erróneo creer que una persona "vale" más que otra por determinadas cosas: su trabajo, sus cualidades físicas, etc.
El valor de ninguna persona debería ser comparable a otra, sea como sea y se dedique a lo que se dedique.