Otra vez es lunes. Son las cuatro de la mañana, hace frío y no ha sido un sueño. Tengo que compartir cédula y aire con 12 millones de imbeciles que votaron por un tipo que cree que se construye país destripando la diferencia.
A los que votaron por Abelardo de la Espriella: ya es hora de dejar el miedo a admitir lo que eligieron. No votaron por un líder, votaron por un personaje de televisión que refleja exactamente lo que ustedes son: el machismo rancio, el arribismo, la indiferencia ante el maltrato animal y la urgencia de destruir lo que queda de este país solo por dinero. No se engañen más: su voto no fue por la patria, fue un aplauso a todo lo que nos tiene hundidos en la miseria moral y ambiental.
Me llamo Gustavo Petro y he sido su presidente.
Se trata ya del mañana y el mañana no puede volver al pasado.
Votar por la Vida por Colombia y por los hijos e hijas y la juventud de nuestro país libre
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chicas, por favor, ELIJAN AL AMABLE. El que les trae paz. El protector. El que está seguro de ustedes. El que las respeta. El que entiende su silencio. El que ve su corazón sin juzgar. El que sostiene sus sueños con cuidado.
¿Para cuándo una ley que prohíba ya esta mierda? Estoy cansado como colombiano que haya gente que sienta orgullo por un delincuente como pablo Escobar y que en el exterior sigan satanizándonos con el narcotrafico cuando hay muchas cosas mejores que nos hagan sentir orgullo.
¿Su hermano Santiago Uribe condenado a 28 años y tres meses de cárcel por la conformación del grupo paramilitar los doce apóstoles?
Lo estamos esperando para desmentir todas y cada una de sus calumnias en contra del próximo presidente de Colombia.
Pero amigo Uribe, no fué usted el que dijo y dijo en una ley que el día terminaba a las diez de la noche y quitó el recargo por jornada no ordinaria?
Pues la estadística dice que gracias a esa norma, la jornada de Colombia llegó a ser la más larga de la OCDE con la más baja productividad de la OCDE.
Mi gobierno corrijió ese entuerto esclavista. Propuse que el día no terminara a las diez de la noche sino a las seis de la tarde, y aunque el Congreso aprobó hasta las siete de la noche, logré la mejor política de seguridad de una nación, que las mamás trabajadoras puedan abrazar y dar amor a sus hijos despiertos porque llegan más temprano a sus casas