Cada día le pido a Dios sabiduría, que me permita ser una mujer paciente, edificadora, amorosa, feliz, llena de empatía y especialmente sentirme amada por él para discernir mi propósito de vida.
En vez de felicitarla hoy, respétela.
Respeta sus capacidades, sus virtudes, sus defectos, respeta su espacio y su tiempo, sus deseos, sus metas, sus sueños, respeta su cuerpo y cada una de sus decisiones.
Hoy y todos los días 🤍