Hoy vimos un Presidente desencajado, burlándose de periodistas, empresarios, opositores, economistas críticos, pero sobre todo, de los argentinos.
Mientras millones de familias están endeudadas y no llegan a fin de mes, tienen miedo de perder el laburo y miles de PyMEs cerraron o están muy al límite, Milei se encierra en su propio mundo, se burla de esa realidad y se aplaude a sí mismo.
Él es siempre "el más". Vive en un delirio de grandeza que lo aleja de la vida cotidiana de los argentinos. Él y el gabinete que lo aplaude, están completamente fuera de la realidad.
Para gobernar también hace falta empatía, ponerse en el lugar del otro. Y eso es lo que hoy más le falta a Milei.
Lo más insólito de todo es que si el gobierno de Milei le aplicara el flamante DNU migratorio contra la campaña anti argentina a mucho de sus seguidores, los debería expulsar del país.