Creo que una de las experiencias más conmovedoras de la vida es descubrir que alguien disfruta genuinamente de tu presencia. No de lo que le das, ni de tus logros. Solo de ti, de tus pensamientos, de tu energía y de tu existencia.
Que afortunadas somos aquellas que tenemos amigas sinceras y nos quieren con el corazón. Aquellas en las que podemos confiar y contar en las buenas y malas, a las que no aburrimos con la misma historia contada, bendecidas sean las amigas casi hermanas. 👩🦰👩🦱
Un patrón que he notado desde que he conectado más con mi vulnerabilidad, es que las personas que somos —demasiado— sensibles, pasamos muchos años intentando endurecernos.
Sucede que un día, ya sea por tu cuenta o acompañada, te das cuenta que el camino es justo el contrario.
me destruye como en un podcast de solo 3 meses atrás hayden panettiere contó que por fin había podido superar todo lo malo que le pasó en la vida y tenía mucho por vivir
llorar no soluciona el conflicto, pero es una forma de habitarlo hasta que llegue la palabra en sí. Es más, en el llanto hay un cambio de posición, empezando por el registro de una angustia en lugar de silenciarla o evitarla. En algún punto, llorar tiene algo de resolución.
el otro no te puede responder como necesitás que te responda realmente. No es egoísmo, no es falta de atención, tampoco es desinterés. Es que es imposible recibir una respuesta plena por parte del otro. Sin embargo, te responde como puede, con los recursos que tiene actualmente.
No imaginas lo sanador que puede ser para alguien acostumbrado a la incertidumbre, encontrarse con una persona que dice lo que siente y hace lo que dice. A veces, la coherencia y la claridad también son una forma de cuidar.