Hay cierta intimidad en sentirlo todo y nada al mismo tiempo, en vivir entre el agradecimiento, la tristeza y a la vez el rencor, entre la ira y el amor constante.
Madurar es entender que, como adulto, llega un momento en el que dices: "Esta es la última vez que estas personas me van a hacer sentir así" y lo sostienes. Sea familia, pareja o amistad.