Amo mi panadería de la esquina que avisa en sus estados de WhatsApp cuando el pan, los buñuelos y los pandebonos están recién salidos del horno.
Hay que usar los estados para lo que se verdad sirven y no para mandarle puyas a la pareja.
Ultimamente, mi mayor deseo es que los planes de Dios coincidan con los míos, pero si no es así, que prepare mi mente y mi corazón para aceptar con fe todo aquello que tenga preparado para mi vida.
La cobardía es asunto de los hombres, no de los amantes. Los amores cobardes no llegan a amores ni a historias, se quedan allí. Ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar.