Cuando te das cuenta de que todo está carísimo y, aun así, Dios no ha permitido que te falte el alimento, un techo donde vivir ni que tus manos queden vacías.
Si usted le pidió a Dios un trabajo que le conceda abundancia en su vida, aliste maletas, porque sus esfuerzos lo llevarán de viaje al lugar que desea. Manifiéstelo.