El problema fue que te amé tanto que para ti ya era normal tenerme a un lado del asiento, entendí que tu forma de amar era diferente a la mía, pero me tocó aceptar tus ideas, tus decisiones, nunca me preguntaste si era lo yo quería…
Lo acepté solo para no tenerte problemas.
Niño tonto, por poco se te olvida lo talentoso, disciplinado, exitoso y trabajador que eres, levanta la cara y deja de pensar en alguien que no piensa en ti…