Venezuela tiene que ser aliado es de Israel, EE.UU, Alemania, Japón, Australia, U.K, Francia, entre otras potencias. No países resentidos y llenos de odio como Irán, Nicaragua, México de Amlo, Cuba castrista, países africanos y musulmanes que someten a su ciudadanos. Algún día.
Los madridistas el sábado por la noche, sabiendo que al día siguiente solo tienen dos opciones.
a) Messi bicampeón del mundo y ganando su noveno Balón de Oro.
b) Lamine Yamal, con solo 19 años, campeón del mundo y Balón de Oro antes que Vini, Mbappe y Bellingham.
Están muy, pero que muy jodidos.
El encuentro soñado del fútbol mundial que ya anticipó la @fundaciofcb 💙❤️
😍 Descubre la historia detrás de la foto:
https://t.co/xPrcgaKI9Y
📸 Joan Monfort (Diari Sport)
El cartel de la final de un Mundial protagonizado por el jugador que amargó a medio mundo en el Barça durante casi 20 años y el niño de 19 al que no soportan. Por esto no aguantan al Barça, llevan años peleando contra la historia. Ser el mejor club del mundo es más que tener más o menos copas.
Messi contra Lamine a la final d'un Mundial és el millor spot publicitari per a La Masia. Els dos grans genis d'aquest esport formats al futbol base del Barça. Guanyi qui guanyi el vencedor serà el FC Barcelona. La Masia domina el món del futbol.
Que el sismo de Venezuela esté entre los tres más catastróficos del mundo, según Kit Miyamoto, no es un titular más: es una alerta para revisar cómo construimos, cómo fiscalizamos y cómo nos preparamos para emergencias.
Esto es una locura. No es una película, fue La Guaira, Venezuela, el 24 de junio a las 6pm. Los venezolanos tenemos la obligación de seguir ayudándolos.
En Brasil están atribuyendo el declive de su selección de fútbol al avance del evangelismo. Y no me parece descabellado pensarlo. Por lo siguiente:
1. El fútbol brasileño tenía una identidad enraizada en la exuberancia, fiesta y colorido propios de una cultura hija del sincretismo entre lo católico y los imaginarios religiosos de origen africano. Cuando Brasil arrasaba en los mundiales sus jugadores llegaban a los estadios cantando samba y tocando tambores afrobrasileños. El juego en la cancha no era más que la extensión del festejo. Pero así era cuando los jugadores eran católicos y practicantes del sincretismo afrobrasileño. Hoy los jugadores de Brasil son mayormente evangélicos. Y el evangelismo, dada su matriz dispensacionalista y su escatología cerrada, expulsa toda forma de sincretismo: de diversidad. Es decir, acaba con el fútbol-fiesta. Los actuales jugadores de la selección brasileña llegan rezando a los partidos...Ahora tocar los tambores e invocar los santos del sincretismo afrobrasileño es cosa del diablo. Está muy mal visto. Se volvieron tristes, marciales y predecibles. Tanto en sus vidas como en la cancha.
2. En el catolicismo cuando uno se equivoca o le va mal debe reflexionar y buscar causas para mejorar. En la escatología evangélica ya todo está escrito. Si ganan el mundial es porque Dios así lo quiso. Y si pierden estrepitosamente como ahora es porque los tiempos de Dios son perfectos...En tales condiciones el jugador nunca es responsable, en última instancia, de los malos resultados. Se busca ganar y mejorar, pero siempre pensando en que pase lo que pase todo está en manos de Dios quien de antemano determina lo que va a pasar.
3. El evangelismo que llega a Brasil (y al resto de América Latina) es individualista. Es una religiosidad que articula la noción calvinista del esfuerzo individual como devoción por Dios, con la teología de la prosperidad neopentecostal. El evangélico privilegia lo individual frente a lo colectivo. La salvación es de cada uno. El fútbol brasileño de los Pelé, Garrincha, Zico, Ronaldo, Romario, Rivaldo y Ronaldinho (cuando Brasil era insuperable en la cancha) tenía un componente profundamente colectivo tanto en su aspecto táctico como estético. Cosa muy difícil de cultivar hoy en jugadores evangélicos que se ven a sí mismos como actores individuales cada uno en búsqueda de su salvación privada.
4. El evangelismo es severo y castigador. Mientras que el catolicismo (sincrético) que imperaba en Brasil era abierto y matizado. Esto amplía la creatividad y la búsqueda de distintas opciones. El futbolista brasileño del jogo bonito era ante todo creativo. Veía los partidos cerrados como algo a superar creando e inventando jugadas. Hoy, con jugadores evangélicos, la selección brasileña luce predecible y sin imaginación.
En fin, invito a que sigan el debate que hay hoy en Brasil en relación a lo que consideran son los efectos nocivos del evangelismo en la identidad de su fútbol. Porque ese debate puede extrapolarse a muchos otros ámbitos de esa sociedad. Y, por tanto, a cualquier otro país latinoamericano donde el evangelismo haya sustituido a la matriz católica (sincrética) como religiosidad mayoritaria. Al final, estos discursos de odio, vaciamiento democrático y destrucción de lo público que vemos en nuestros países no vienen de la nada.
¡PARA USTEDES!
Después de semejante partido y victoria de Argentina, estábamos obligados de hacer todo lo posible para traerles las declaraciones de Leo, pero sinceramente no tuvimos que hacer mucho, ya que Messi se detuvo inmediatamente y nos dedicó un tiempo considerable para responder nuestras preguntas.