El exdirector de la DEA, Derek Maltz, pidió a Harfuch que Rubén Rocha Moya rinda cuentas ante Estados Unidos por su colusión con organizaciones nrcotrroristas.
Minutos después, el gobernador de Sinaloa, que apenas ayer había retomado sus funciones, volvió a solicitar licencia.
Y aquí es donde todo comienza a ponerse interesante: periodistas e investigadores han planteado una teoría que cada día cobra más fuerza: una supuesta negociación para entregar a Rocha y librar a Andy López Beltrán.
¿Casualidad? Las señales están ahí. Prácticamente toda la 4T le ha dado la espalda a Rocha Moya.
Gobernadores, legisladores y dirigentes han tomado distancia.
El único que continúa defendiéndole es el infame Gerardo Fernández Noroña.
Rocha se quedó solo.
Políticamente está acabado