“La gente decía: ‘Gracias, Lula, pero voto a Bolsonaro porque mi pastor me lo está pidiendo’”.
Federico Merke analiza el peso del voto evangélico y su impacto en las posibilidades electorales de Flávio Bolsonaro. Seguí la cobertura especial en C+.
I resigned from Anthropic today. I spent the last three years doing pretraining research at both OpenAI and Anthropic. Neither company is acting responsibly. They are racing straight to self-improving superintelligence and gambling with our lives. More thoughts below.
Hemos venido diciendo: el Ecuador vive una dictadura civil de baja intensidad. La academia debe dejarse de tanta huevada y de seguir llamando a esta mierda "autoritarismo competitivo".
En este país URGE que las organizaciones políticas democráticas obliguen por ley que todo documento "reservado" de inteligencia o de fiscalía que tenga efectos jurídicos siga lineamientos judiciales y de control cruzado MUY estrictos.
Y encima, en este escenario, "la izquierda", "las verdaderas izquierdas", las que siempre nos dieron "lecciones de moral", que siempre pontificaron desde los púlpitos de la pureza sobre otras fuerzas políticas populares "manchadas", tratando de pescar a río revuelto de las violencias de estado contra alcaldes ilegalmente judicializados, proscritos e incluso, injustamente encarcelados.
Ya cancelen las elecciones. Que Daniel Noboa designe alcaldías, prefecturas y concejalías a dedo. Pobre país.
Increíble como pasaron de amar a la selección y pensar que íbamos a ser campeones a odiar a todos y cada uno de los jugadores (?) el país de la polarización constante.
Esto se escribe en un cooling break. Tenemos un fútbol de cuatro tiempos, americanizado. Que se para tres minutos al minuto 22’ de ambas partes para rotar toda la publicidad del Times Square en pleno. La tentación de agarrar el celular y atacar el producto con nuestro peor defecto contemporáneo: la falta de atención. Este cambio, tenebroso, viene acompañado de sanciones por la pérdida deliberada de tiempo: el arquero tiene 8 segundos para sacar o sufre un tiro de esquina, los saques de banda deben hacerse en 5 segundos y los cambios en 10. Medidas, en el papel, necesarias, pero hechas por las motivaciones incorrectas: para cuadrar el tiempo que se pierde vendiendo ads. Pero sin olvidar que estas pequeñas pausas para reanimar el partido hacían parte del juego para manejar el ritmo de los partidos.
El 98% de las personas que leen esta publicación están “viendo” el partido de Corea del Sur y República Checa. El verbo entre comillas, porque ver en la era de las pantallas y dopamina, significa escuchar. ¿Cuántos de nosotros estamos viendo realmente el Mundial?
Hay que dejar el celular en una esquina, lejos. Y en esos tres minutos de ads soportar, aguantar. Y en la media hora del show del entretiempo de la final, odiar a Infantino con todas nuestras fuerzas. No “son 104 superbowls”, como dice en todas las ruedas de prensa. No queríamos esta americanización. No queríamos agarrar el celular, leer este post y reconocer que tenemos un problema.
Los tres minutos de pauta son, en realidad, 17 minutos en el celular.
No nos podemos concentrar.