IMAGÍNATE CUANDO LA GENERACIÓN SIX SEVEN
DESCUBRA QUE VAN A TENER QUE TRABAJAR
DESDE LAS SIX DE LA MAÑANA
HASTA LAS SEVEN DE LA TARDE
Y NO LES VA A DAR TIEMPO DE VIVIR LA VIDA PORQUE VAN A SIX DÍAS A LA SEMANA Y EN EL SEVEN VAN A TENER QUE LIMPIAR LA CASA
@CGMyT_Morelos no puedo avanzar en el refrendo de mi vehículo porque ustedes decidieron imponer em mis datos un color que no corresponde. ¿Qué se hace?
@elsalonrojo HipocreSía. Segunda vez que lo escribes mal. Aprovechando, por favor, intenta aprender a utilizar el femenino de primer (¡existe!). PrimerA película, primerA novela, primerA obea.
@elsalonrojo Por cierto, yo los escucho desde unos años antes que mi hijo, los sábados en Dixo. Y escucho absolutamente todos tus podcasts y los de todos tus compañeros: Charly, Penny, Iván, Monse, etc.
@elsalonrojo Elsa querido: la "nieve" en El Eternauta la simularon con el material de los pañales desechables, no es CGI. De nuevo, la mamá de Elahditto 😄
@elsalonrojo la serie, en Argentina, fueron intervenidos por la gente agregando las fotos de la familia asesinada. Por cierto, soy la mamá de Eladito 😄
@elsalonrojo ha ocupado de preservar y negociar la obra de su abuelo. Primero secuestraron y asesinaron a sus cuatro hijas, de entre 18 y 24 años, dos de ellas embarazadas y 3 de sus yernos, luego él fue desaparecido. Todos ellos pertenecían a montoneros. De hecho, los carteles de Netflix de
El periodista y académico uruguayo Leonardo Haberkorn renunció a seguir dando clases en la carrera de Comunicación en la universidad ORT de Montevideo, mediante esta carta que ha conmovido al mundo de la Educación:
"Después de muchos, muchos años, hoy di clase en la universidad por última vez. Me cansé de pelear contra los celulares, contra WhatsApp y Facebook. Me ganaron. Me rindo. Tiro la toalla. Me cansé de estar hablando de asuntos que a mí me apasionan ante muchachos que no pueden despegar la vista de un teléfono que no cesa de recibir selfies.
"Claro, es cierto, no todos son así. Pero cada vez son más. Hasta hace tres o cuatro años la exhortación a dejar el teléfono de lado durante 90 minutos -aunque solo fuera para no ser maleducados- todavía tenía algún efecto.
Ya no. Puede ser que sea yo, que me haya desgastado demasiado en el combate. O que esté haciendo algo mal.
"Pero hay algo cierto: muchos de estos chicos no tienen conciencia de lo ofensivo e hiriente que es lo que hacen. Además, cada vez es más difícil explicar cómo funciona el periodismo ante gente que no lo consume ni le ve sentido a estar informado."
"Esta semana en clase salió el tema Venezuela. Solo una estudiante entre 20 pudo decir lo básico del conflicto. Lo muy básico. El resto no tenía ni la más mínima idea. Les pregunté si sabían qué uruguayo estaba en medio de esa tormenta. Obviamente, ninguno sabía.
Les pregunté si conocían quién es Almagro. Silencio. A las cansadas, desde el fondo del salón, una única chica balbuceó: ¿No era el canciller? "Así con todo. ¿Qué es lo que pasa en Siria? Silencio.
"¿Qué partido es más liberal, o está más a la "izquierda" en Estados Unidos, los demócratas o los republicanos? Silencio. "¿Saben quién es Vargas Llosa?
¡Sí! "¿Alguno leyó alguno de sus libros? No, ninguno. "Lamento que los jóvenes no pueden dejar el celular, ni aún en clase. Conectar a gente tan desinformada con el periodismo es complicado.
Es como enseñar botánica a alguien que viene de un planeta donde no existen los vegetales. "En un ejercicio en el que debían salir a buscar una noticia a la calle, una estudiante regresó con la noticia de que todavía se venden diarios y revistas en las calles..
"Llega un momento en que ser periodista te juega en contra. Porque uno está entrenado en ponerse en los zapatos del otro, cultiva la empatía como herramienta básica de trabajo.
Y entonces ve que a estos muchachos -que siguen teniendo la inteligencia, la simpatía y la calidez de siempre- los estafaron, que la culpa no es solo de ellos. Que la incultura, el desinterés y la ajenidad no les nacieron solos.
Que les fueron matando la curiosidad y que, con cada maestra que dejó de corregirles las faltas de ortografía, les enseñaron que todo da más o menos lo mismo.
"Entonces, cuando uno comprende> que ellos también son víctimas, casi sin darse cuenta va bajando la guardia.
"Y lo malo termina siendo aprobado como mediocre; lo mediocre pasa por bueno; y lo bueno, las pocas veces que llega, se celebra como si fuera brillante. No quiero ser parte de ese círculo perverso. Nunca fui así y no lo seré.
"Lo que hago, siempre me gustó hacerlo bien. Lo mejor posible. Y no soporto el desinterés ante cada pregunta que hago y se contesta con el silencio. Silencio. Silencio. Silencio. "Ellos querían que terminara la clase.
"Yo también
Nadie va a publicar en redes esa cara después de una noche de insomnio, tampoco la tristeza de haber acabado una relación, el vacio de tener a veces una sensacion de una vida sin sentido, la obstinación de estar en una rutina desagradable, la decepción de algunas amistades, la sensación de soledad y no saber como salir de ella. No te confundas con lo que ves en redes, te aseguro que estas cosas pasan mucho mas que toda esa maravilla que publica la gente, en realidad eso es lo normal, no lo que se ve superficialmente aqui. Muchos estan en esa lucha, ese descubrir, ese darse cuenta de como aprender a disfrutar la vida, a pesar de eso. Esa es la verdad, la realidad, tranquilo, vas a estar bien.
“¡Qué importa que mi cuerpo se marchite, si conoció el amor! Y que importa que los años pasen todos iguales. Yo tuve una hermosa aventura una vez. Tan sólo con un recuerdo se puede soportar una larga vida de tedio y repetir los mezquinos gestos solitarios".
María Luisa Bombal
El voluntarismo mágico de la autoayuda (“todo depende de ti”) fomenta el deterioro del tejido social y nos aísla y culpabiliza. La esclavitud emocional del “todo lo puedes” impide crear lazos comunitarios que permitan cuestionar las estructuras que alimentan nuestro malestar.