A medida que pasa el tiempo, más entiendo por qué la gente se sumerge en la jardinería, la repostería, la lectura y largos paseos. No porque la vida se volviera aburrida. Porque la paz se volvió valiosa.
Ojalá este terremoto devastador haya tocado el alma de Venezuela para movernos hacia un lugar que nos separe del cerebro latinoamericano, hay que huir de ese estado espiritual bajo
No, no quiero ser más resiliente, no quiero más eventos canónicos, quiero una vida normal y tranquila.
Cada día escucho "el venezolano es resiliente" y no lo somos porque lo queremos sino porque nos obligaron a serlo, así que no, no quiero tener que serlo a juro.