Por todos lados videos de españoles persiguiendo argentinos como si fuera la inquisición, quemando banderas argentinas, golpeando en manada a argentinos, insultando a gente en la calle solo por tener la camiseta argentina
pero ojo, ellos son re europeos, nobles y saben ganar
A la Argentina le armaron una campaña de desprestigio en mitad de un Mundial (con un tema jodidísimo) y los imbéciles que nos gobiernan no fueron capaces de sacar ni un comunicado de Cancilleria.
Mira lo que es este energúmeno, no sabe ni desplegar una bandera y quiere burlarse de Argentina
Ellas no están felices de ganar, sino de que perdimos nosotros
La narrativa del odio a la Argentina tiene un solo objetivo: lograr que el robo de nuestras tierras y recursos parezcan justos y merecidos. Vienen por todo porque tenemos un territorio DE LA CONCH4 DE LA LOR4.
La gente de Argentina debería dejar de ir a Brasil, estamos hablando de INTENTO DE HOMICIDIO por ser ARGENTINOS.
REPITO, INTENTO DE HOMICIDIO.
Porfavor tengan cuidado, Brasil no es seguro para los argentinos hace rato.
banco que los argentinos no le den mas pelota a famosos q se unieron a la campaña de odio y q no puedan llenar ni un movistar arena pero si van por ese lado cancelen a ibai tambien y no vean la velada del año q bien monetizó con nosotros y fue el primero en alimentar el discurso
Saben algo feo? Uno prefiere pensar que el odio a Argentina es algo de gente joven y boluda en Twitter pero después tengo que leer como incluso mi familia, gente MAYOR, está recibiendo xenofobia por parte de personas a las que consideraban amigos de hace años.
Los futbolistas tenían que decir que las Malvinas son nuestras y Messi afirmar que sabe que la gente necesita una alegría porque no le alcanza para llegar a fin de mes. Con eso era suficiente para inicie el principio del fin del gobierno. Recuerden, todo es político. El futbol también.
Argentina es la parte de la latinidad que los latinos odian.
Porque Argentina se la cree, se crece, mira a otros por encima del hombro, y al latino le enseñaron a agachar la cabeza, a aceptar la humillación como humildad.