Ángeles al lado mío: derrotan a mis enemigos, no son nada los muchos adversarios.
No dejan que se me acerque plaga de muerte.
Son enviados desde el cielo a defenderme.
“Nuestro Padre Reina”.
Sin presión y sin estrés. Viviré confiado, abandonado en mi Padre.
Él me suplirá de todo lo que me haga falta, en todo sentido. Abrirá sus fuentes y me proveerá, me sanara y me levantará.
Su ayuda gloriosa ya salió del cielo.
Así nos declara nuestro Padre:
“Extenderé y ensancharé tu manto de autoridad para gobernar y dirigir, reprender y llamar, unificar y cuidar, construir y decidir con el fin de hacer mi voluntad”.
¡Vamos con todo mis amados!
Que nuestro Padre nos conceda lo que tanto le hemos pedido:
El gozo de una oración respondida, nuestra petición hecha realidad y la materialización de lo que ahora es espiritual.
Así le daremos solo a Él la gloria, gozándonos de los beneficios.
Hay largo trecho por seguir aún.
Lo mejor de todo es que la presencia de nuestro Padre nos acompaña.
Cree por favor, los planes buenos de Dios están por materializarse en nuestras vidas.