mis padres no criaron a ninguna tibia, yo pago, yo resuelvo, lo hago cansada, lo hago con miedo, con el corazón roto, enferma, con dudas.
Pero lo hago y lo seguiré haciendo.
Últimamente he confirmado que soy la consentida de Dios, lo noto en como me cuida, como me guía, en como acomoda todo a mi favor, incluso cuando no entiendo nada.