Perú.
En horas de la mañana de hoy domingo 18 de octubre ocurrió un fuerte accidente entre una mototaxi y un vehículo.
El hecho ocurrió en una vía del Perú, conocida como "la curva del diablo" en el distrito de Morropon en Piura.
Dos hombres resultaron heridos y una mujer perdió la vida de madera inmediata, un Venezolano estaría herido, aún sin identificar #Venezuela #Caracas #Peru #Lima
“Todos vamos a morir”. Esa fue una de las frases del último sermón del sacerdote Patricio Sánchez, minutos antes de morir aplastado por un Cristo de madera en Guayaquil. Estremecedor. Sus palabras, casi premonitorias, cuestionan el tiempo que perdemos en lo vano. 🙏
#Guayaquil
Mientras el país celebra, una noticia pasó prácticamente inadvertida.
El 30 de junio fueron cesadas las 43 personas trabajadoras sociales del Instituto Federal de Defensoría Pública.
No eran personal administrativo. Eran profesionales que realizaban investigaciones socioeconómicas, elaboraban dictámenes en trabajo social e identificaban las condiciones de vulnerabilidad de quienes acuden al Estado porque no pueden pagar una defensa o una asesoría jurídica.
Su trabajo permitía que mujeres víctimas de violencia, niñas, niños y adolescentes, personas mayores, indígenas, migrantes, personas con discapacidad y víctimas de violaciones a derechos humanos recibieran una atención integral y una defensa acorde con su realidad.
Cuando desaparece este personal especializado, no sólo se pierden empleos; también se debilita la posibilidad de impartir una justicia profesional, independiente y de calidad para quienes más la necesitan.
Resulta especialmente preocupante que, después de que la reforma judicial prometió reiteradamente respetar los derechos laborales, continúen presentándose ceses que dejan a personas servidoras públicas sin empleo y, en algunos casos, incluso sin seguridad social para continuar tratamientos médicos indispensables.
Defender los derechos laborales también es defender el Estado de derecho. Y proteger a quienes hacen posible el acceso a la justicia es proteger, sobre todo, a quienes menos tienen.
La justicia también se debilita cuando se despide a quienes la hacen posible.