El impuesto al patrimonio no recauda nada significativo —más recauda el 4x1000—, pero tiene un gran efecto distorsionador, ya que se cobra sobre la propiedad, no importándole si existe flujo de ingresos netos suficientes para costearlo.
Su eliminación es conveniente y plausible.
Bueno, mi "zucarismo" ha terminado. Me quedo con la satisfacción de que mi voto ayudó a impedir que el sueño de Manuel Cepeda Vargas de llevar a las FARC al poder... no se haya cumplido el domingo. 🇨🇴👴
@trianavjuli Ese tope del impuesto al patrimonio que Petro quería bajar no corresponde a megarricos. Y ese impuesto si lo deberian quitar porque no recauda nada y ahuyenta la inversión.
@trianavjuli Ese tope del impuesto al patrimonio que Petro quería bajar no corresponde a megarricos. Y ese impuesto si lo deberian quitar porque no recauda nada y ahuyenta la inversión.
El petrismo vuelve a la oposición, que es la posición más fácil para ellos, pero en esta ocasión ya no tienen lo único que los sostenía: la promesa de lo que harían si algún día llegaran al poder. Ya estuvieron ahí. Cuatro años y lo que dejan no se parece en nada a lo que prometieron. Esa distancia ya no se la pueden cobrar a nadie más.
Ganar elecciones es más fácil que gobernar; se necesitan unas cuantas promesas, una campaña hábil y cabalgar sobre los errores del anterior gobierno.
En el caso del ya expresidente Petro, esos errores fueron múltiples y graves: salud, seguridad y corrupción son solo algunos, en ninguno de estos tres puntos vitales el país está mejor de como lo recibió hace 4 años.
Ahora para gobernar no alcanza con videos de IA y rezos matutinos. El nuevo presidente ganó las elecciones (sí, yo no me voy a meter en esa fábula del fraude electoral del que no hay evidencia seria ni creíble)
pero la diferencia fue muy estrecha y políticamente el país está profundamente dividido.
Más de 12 millones de colombianos votaron por la continuidad de un proyecto político al que sintieron cercano a sus preocupaciones sociales.
No se puede gobernar en contra de medio país, y menos a partir del lenguaje violento usado en campaña.
El nuevo gobierno tiene ahora la responsabilidad de dirigir una nación muy compleja, el espejo retrovisor dura poco como excusa; y tanto gobierno como oposición tienen que entender que la sombra de la violencia política
en nuestro país siempre está al acecho.
El periodismo tiene que cumplir con su deber de siempre: vigilar sin miedo la gestión de gobierno y denunciar lo que tenga que ser denunciado. No le corresponde a este ni a ningún presidente determinar cual periodismo es “bueno o malo”.
A Colombia hay que desearle lo mejor;
por siempre será nuestro país, para lo bueno y lo malo es de todos.
Termina el gobierno que acabó con el sistema de salud. En el que crecieron los grupos armados ilegales y el secuestro y la extorsión volvieron a ser pan de cada día. El gobierno que se subió a tarimas con criminales y les permitió desplazarse con total impunidad por el país en camionetas oficiales. El que se reunió en las sombras con “Papá Pitufo” y puso la inteligencia del Estado al servicio de intereses oscuros, mientras acababa con la carrera de oficiales con años de experiencia. El gobierno en el que asesinaron a Miguel Uribe Turbay.
Termina el gobierno que nos quitó la soberanía energética a punta de ideología, que marchitó a Ecopetrol y nos dejó el fantasma del apagón respirándonos en la nuca. El que se endeudó mucho y ejecutó poco, mientras prometía universidades, trenes interoceánicos, aeropuertos y data centers que nunca llegaron. El que despreció la tecnocracia y la reemplazó por la incompetencia. El que se saltó la regla fiscal. El que entregó entidades enteras a personas cuyo único mérito era la cercanía con el presidente. El que engordó el Estado a punta de empleo militante y de ministerios que no sirvieron para nada.
Termina el gobierno que despreció la separación de poderes y la institucionalidad. El que intentó saltarse al Congreso, atacó al Banco de la República y a los jueces con una narrativa de “golpe blando” que nunca fue real. El que arremetió contra el sistema electoral cuando no le gustó el resultado. El que hizo hasta lo imposible por llevarnos por el camino de una constituyente.
Termina el gobierno en el que siempre hubo una excusa. El que deja altos funcionarios presos y prófugos por corrupción. El que graduó de traidores a quienes lo acompañaron y osaron contradecir la voz presidencial.
Hoy termina el gobierno que incendió las calles. El que dejó al país en un estado tal que la gente no vio otra alternativa que elegir a Abelardo de la Espriella.
Adiós, @petrogustavo.
A ver: no hay plata para dar más subsidios ni la situación fiscal permite recortar mucho impuesto. Estamos en déficit; deficit!!!, aun si se recortara un poco no alcanzaría para más subsidios ni para bajar sin seguir en un déficit enorme, y tributarias no.