Un tipo se tropezó en la vereda. Casi se cae. Cruzó muy avergonzado puteando. Un motoquero frenado le diijo: Casi cobran penal ahi. Los dos se rieron.
Para mí hay que aprender a hacer eso. Digo, en la vida en general.
No fuerces al depresivo a hacer lo que no tiene ganas de hacer.
Incentivalo, pero no lo fuerces. Ni lo obligues a vivir momentos que no deseables para él.
Y si quiere estar solo, dejalo solo.
La cuestión no pasa por dejarlo solo sino en que no piense (ni sienta) que está solo.
Primero pensá en vos, después en los demás.
No, no es egoísmo; es amor propio.
El amor propio es una inversión: se construye en uno lo que después se dará a los demás.
Cuando dejas de ser lo que los demás querían que seas, te van a decir que cambiaste para mal.
Y yo, que ni siquiera te conozco, te digo: es lo mejor que podrías haber hecho.